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CASTILLA Y LEóN

"Que el elector pudiera alterar el orden de los candidatos cambiaría mucho las cosas"

Paloma_Biglino_Campos
Paloma Biglino Campos, catedrática de Derecho Constitucional /Foto: Fernando Alba
Actualizado 05/01/2016 10:25:14
Redacción

"El Senado debería de tener más competencias en materia de financiación autonómica y mayor papel en la organización territorial"

Por Fernando Alba

Paloma Biglino Campos, catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad de Valladolid, es miembro, entre otros organismos, de la Junta Electoral Central y de la Comisión de Venecia del Consejo de Europa.

Con anterioridad ha dirigido el Centro de Estudios Políticos y el Instituto de Estudios Europeos, y ha formado parte del Consejo de Estado y de la junta directiva de la Asociación de Constitucionalistas de España, entre otros cargos.

Es autora o coordinadora de 15 libros (entre ellos uno sobre la necesidad de reformar los partidos políticos) y de más de un centenar de artículos; ha participado en congresos, impartido clases en las más importantes universidades de Europa y de América latina, dirigido decenas de tesis doctorales, participado en comisiones y grupos de investigación, etc.

Pese a tratarse de elecciones a Cortes Generales, la circunscripción es provincial, ¿porqué?

Está establecido así en la Constitución, recogiendo la gran tradición que la circunscripción provincial ha tenido siempre en España. Uno de los grandes problemas que hay siempre a la hora de organizar unas elecciones es el relativo a los distritos electorales, ya que quien diseña estos distritos y distribuye los escaños entre ellos tiene la capacidad de manipular todo el sistema electoral, que es lo que había ocurrido tradicionalmente en España y lo que ocurre todavía en algunos lugares. Por ello, se quiso huir de la posibilidad de diseñar distritos electorales que pudieran beneficiar los intereses de algún partido y perjudicar a otros y se optó por la circunscripción provincial, un sistema muy asentado en España.

¿Pero no se favorece así que unos votos valgan más que otros según se emitan en una provincia poco poblada o muy poblada?

Ese problema no es por el hecho de que la circunscripción sea la provincia, sino por el número de escaños que le corresponde a cada una. La Constitución establece un mínimo de escaños por provincia, que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) fija en dos, y se va aumentando en función de la población de cada provincia. Este sistema beneficia a las provincias menos pobladas en perjuicio de las más pobladas. Pero esta desigualdad se podría solucionar sin modificar la circunscripción. Simplemente bajando el número mínimo de escaños a uno y aumentando el número de diputados se tendría un sistema más proporcional. Antes de buscar soluciones hay que tener claro el problema, que no es la circunscripción sino el reparto de escaños.

¿Esas soluciones conllevan la reforma del propio sistema electoral?

Cualquier reforma que se haga en el procedimiento electoral tendría que tener en cuenta dos cuestiones. Por un lado se debe arreglar lo que no funciona y dejar lo que funciona bien, tiene que partir no de esquemas teóricos sino de la experiencia práctica; por ejemplo una de las cuestiones que debería solucionarse es lo relativo al voto rogado, que es el voto de los españoles residentes en el extranjero. Por otro lado cualquier reforma del sistema electoral necesita si no la unanimidad sí al menos un amplísimo consenso.

¿Entre las reformas estaría abolir la Ley D´Hont?

En mi opinión no, porque precisamente esa ley nos ha permitido cambiar el sistema de partidos de una forma absolutamente radical. Cuando se critica el sistema electoral se alega que favorece el bipartidismo, pero ¿dónde está ese efecto ahora después de lo visto en estas últimas elecciones? No hay que confundir el sistema D¨Hont, que es simplemente una forma de trasformar votos en escaños, con otros aspectos del sistema electoral como pueden ser el tipo de circunscripción o el número de escaños que le corresponde a cada una. Claro que existe el problema de la desigualdad de voto, por ejemplo en Soria se necesitan muchos menos votos que en Madrid para conseguir un diputado, pero eso no es un problema del sistema D´Hont ni de la circunscripción, sino del número de escaños que corresponde a cada una de las circunscripciones: Soria sale muy favorecidas por el mínimo provincial y Madrid o Barcelona salen muy perjudicadas.

Al tratarse de elecciones generales, los diputados electos, aunque lo sean por provincias, no representan a la provincia.

No, claro. Quien resulta elegido no representa a su circunscripción sino a todo el pueblo español. La circunscripción es simplemente una división del cuerpo electoral para el momento de la votación. Los diputados no están para defender los intereses locales de sus votantes sino los intereses generales. Eso es así desde la época de la revolución francesa.

Pero eso puede conllevar que los diputados electos atiendan más a la disciplina de partido que a cualquier otra cosa

Eso es otro problema, que viene por el protagonismo que tienen los partidos políticos en las elecciones, por la relación de los parlamentarios con su partido, por el tipo de listas... Quien decide incluir o no a una persona en una lista electoral son los propios partidos, por lo que a esas personas les interesa mucho más la relación con el partido que la relación con los electores. El hecho de que las listas sean cerradas y bloqueadas provoca que el elector solamente tenga la opción de coger una papeleta y meterla en el sobre. Simplemente con que el elector pudiera alterar el orden establecido en la lista cambiarían muchas cosas.

Con el sistema actual, ¿hay separación y equilibrio de poderes?

En los sistemas parlamentarios, como España, esa separación es muy relativa, ya que el presidente del Gobierno es elegido por los diputados, por lo que siempre predomina la misma mayoría en el poder legislativo y en el poder ejecutivo, lo que atenúa la división de poderes. Por eso siempre se ha dicho que en el sistema parlamentario más que división de poderes hay distribución y colaboración de poderes.

Por el contrario en los sistemas presidencialistas hay una clara distinción entre ambos poderes ya que el ejecutivo también es elegido por los ciudadanos, lo que supone una doble legitimidad, la de las cámaras y la del presidente.

Pese a que las elecciones comprenden a las dos cámaras, ¿por qué se habla menos del Senado que del Congreso?

Porque el Senado tiene unas funciones muy secundarias respecto al Congreso. Por ejemplo en la elección del Presidente o en la posibilidad de interponer una moción de censura solo interviene el Congreso. En el procedimiento legislativo, en caso de conflicto entre Congreso y Senado prevalece la decisión del Congreso. En lo único que están casi equiparadas ambas cámaras es en la reforma de la Constitución.

En definitiva, ¿qué funciones debería tener el Senado?

Debería tener más peso a la hora de establecer la legislación básica del Estado, que es la que establece las bases que luego han de desarrollar las comunidades autónomas y que impone cargas a estas. También debería tener más competencias en materia de financiación autonómica y mayor papel en la organización territorial, así como a la hora de fijar la posición de España y de las comunidades autónomas frente a la Unión Europea.

¿Por qué una parte de los senadores no son elegidos por sufragio sino designados directamente por las comunidades autónomas?

Para establecer mayor conexión entre Comunidades Autónomas y Senado.

¿Las encuestas influyen en el voto?

Sí, mucho. Por dos motivos. Por un lado a nadie le gusta votar a un perdedor y por otro lado porque fomentan el voto útil: quien pensaba votar a un partido, si ve que es minoritario, puede plantearse votar a otro que tenga más posibilidades de salir vencedor.

¿Qué puede decir de la jornada de reflexión?

Yo creo que es una buena previsión ya que pretende evitar que los partidos intenten presionar al elector hasta el último momento. El objetivo prioritario no es que la gente reflexione sino impedir que el último día se concentren actividades tendentes a influir en la intención de voto. No existe en todo el mundo pero sí en muchos países.

La campaña mediática se ha centrado en cuatro fuerzas políticas, entre ellas dos que hasta ahora carecían de representación parlamentaria, y dejado fuera de los debates a dos fuerzas que sí la tenían y que tras las elecciones una ha desaparecido del Congreso y la otra ha quedado muy diezmada...

La LOREG es bastante ambigua en este tema. Exige a las televisiones, tanto públicas como privadas, que en el seguimiento informativo respeten, entre otros, los principios de proporcionalidad y de pluralismo, pero no establece los criterios por los que han de fijar esos principios. Es cierto que esas dos fuerzas, UPyD e IU, tuvieron representación parlamentaria en la anterior legislatura y que otras como Podemos y Ciudadanos, no; pero también es cierto que en las dos citas electorales más próximas en el tiempo, las municipales y las europeas, UPyD e IU obtuvieron muy malos resultados mientras que Podemos y Ciudadanos obtuvieron unos resultados mucho mejores. Por tanto era necesario equilibrar los dos valores, la representación en el Congreso de los Diputados y las fuerzas que habían obtenido muy buenos resultados en las últimas elecciones.

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