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El Periodico de Castila y León - Diario digital de Castilla y León
Acoso escolar: La procesión va por dentro

Acoso escolar: La procesión va por dentro

VALLADOLID
Actualizado 03/03/2016 15:00

Los casos de ´bullying` aumentan cada año y cada vez son más las voces que piden una actuación inmediata para evitar casos que llegan, incluso, a causar la muerte de los acosados

El gordinflón. La ´gafotas`. El mariquita. La chicazo. A más de uno estos motes les traerán amargos recuerdos. Para otros tantos será lo más suave que les hayan llamado en su adolescencia. Amargos recuerdos que algunos reviven -si es que aún no lo viven- con la aguada mirada de quien sufre en silencio.

Las víctimas de acoso escolar vienen a ser los mártires 2.0. Chicos que reciben desprecio sin motivo y con resignación. Es su particular calvario, el de ser como son, quizá tímidos, con gustos diferentes a lo impuesto o en algunos casos, y para más inri, con alguna característica física que hace las delicias de los acosadores. Resultado: se convierten en su centro de burlas, miradas y marginación. Estas son algunas de las muchas penitencias que padecen, pero hay más, sobre todo si no hay freno: escupitajos, zarandeos, insultos? Hasta la extenuación.

Castilla y León, pionera en medidas ´anti-bullying`

El caso del pequeño Diego, joven de 11 años que se quitó la vida por un presunto caso de acoso escolar, aún investigado en Leganés, vuelve a levantar las alfombras de casos que aumentan cada curso y alarman a organizaciones y autoridades. En Castilla y León se puso en marcha, hace justo diez años, el Plan de Convivencia, para lo que se conformó un Observatorio Regional de Convivencia Escolar (ORCE) que se encargaría de mantener el buen clima en las aulas.

Al proyecto, pionero en España, se unen otras medidas sacadas por la Junta como el coordinador de convivencia de centro, figura de intermediario en las clases, principalmente dirigida a centros privados o concertados, o el Programa Socioescuela, que se oferta cada primer trimestre del curso y que en la última década se ha implementado en 300 centros de la comunidad.

EL DETALLE

· En Castilla y León, se registraron en el curso pasado 20 casos de acoso escolar confirmados y 178 posibles, según el ORCE.

Valladolid, cero casos confirmados

A nivel local, y a la espera de los datos oficiales que suele dar en estas fechas el gobierno regional, Valladolid no registró en el curso pasado ningún caso de acoso escolar notorio y denunciado. Aún así, desde el Ayuntamiento han impulsado un plan de charlas en centros educativos que junto a Movimiento Contra la Intolerancia intenta fijar qué hacer: "Es importante la prevención y hacerles ver a los compañeros que hay que apoyar a la víctima, porque muchas veces lo silencian por su baja autoestima", señala su presidenta local Olga Hurtado.

Además, advierte, que van llegando casos de padres que sufren la ira de sus hijos o incluso profesores que cogen bajas por amenazas de alumnos acosadores: "Hay que investigar por qué el acosador usa el ´bullying` para hacer daño, porque si sigue así en el futuro puede convertirse en adulto dominador o maltratador; se traslada fuera de la escuela".

Es en esa vigilancia a unos y otros y la ayuda que pueden prestar los compañeros no callándolo donde creen los expertos que hay una solución al acoso escolar. Para evitar que haya más insultos y más gente ´crucificada` por ser como es. Gente que lo silencia y llora en silencio. Porque, su particular procesión, va por dentro.

Tres preguntas que hacerse frente al ´bullying`

Este pasado mes, y tras conocerse que tres menores se suicidaron en los últimos meses, supuestamente, por no soportar el acoso escolar, el Gobierno en funciones se comprometía a reactivar el Observatorio de la Convivencia Escolar que durante la actual legislatura quedó completamente ´ignorado`.

Preguntamos a tres pilares fundamentales en el ámbito educativo: padres, profesores y psicólogos.

¿Castigo al acosador o reeducación?

Olga Hurtado.

Movimiento Contra la Intolerancia.

Las sanciones siempre deben ser reeducativas, no llegar a la denuncia, pero si los padres ven que el colegio no cumple con sus responsabilidades se puede optar. Lo importante es fomentar la empatía y que los acosadores se pongan en el lugar del acosado para analizar por qué usa la violencia para expresarse así.

Nieves Andrés.

Psicóloga y terapeuta de conducta.

A lo mejor son niños que no están bien atendidos en su casa. Muchas veces además de acosadores han sido acosados. El problema viene cuando sus padres no lo aceptan y lo defienden con uñas y dientes, y no son capaces de aportar a sus hijos las herramientas necesarias para desarrollarse bien como persona.

Cristina Fernández.

Asociación de Profesores de Secundaria de Castilla y León (ASPES)

Los niños son muy influenciables en estas edades, y si no te unes a él estás fuera del grupo que manejan estos líderes. El orientador, junto con el equipo de convivencia del centro, establece unas entrevistas con ambas partes e intentan incluso dejar firmado por escrito el cambio de actitud que han prometido tener. Además es bueno hacer un seguimiento y se pueden tomar medidas como cambiar de grupo o clase.

María José Gómez.

Federación de Padres de Alumnos de Valladolid.

A veces vemos a los niños acosadores con el estereotipo de chaval problemático y en cambio a menudo son aparentemente normales. Los padres hemos de estar pendientes, porque en ocasiones pensamos que nuestro niño no sea acosado, pero quizá no nos paramos a pensar que igual es él el acosador.

¿Qué actitud se debe tomar con el acosado?

Olga Hurtado.

Normalmente son personas que se sienten tristes y dejan de ir a clase o bajan su rendimiento. Por eso, es importante fomentar la comunicación desde la infancia y crear ese clima de confianza, para que ellos no se sientan culpables.

Nieves Andrés.

Hay que enseñarle también a plantar cara, que no consientan. Si la primera vez que le insultan no se achanta, la situación puede cambiar y puede servir de correctivo.

Cristina Fernández.

Hay unas pautas que siguen, sobre todo el grupo de convivencia del colegio y los orientadores, que creen que es buena opción sentarles frente a frente o entrevistarles de forma personal. Pero en las clases no nos han formado en educar a este nivel, sino en dar una programación y unos conocimientos.

María José Gómez.

Es importante trabajar la comunicación en grupo, la autoestima, centrarse en las habilidades sociales, en casa también, y trabajar con ellos la inteligencia emocional.

¿Cómo frenar el cada vez mayor ciberbullying?

Olga Hurtado.

Es necesario que los jóvenes sepan el peligro que entraña tener un móvil sin control. Los padres, como responsables legales, deberían tener las contraseñas y un control, al igual que no les dejaríamos solos frente a miles de personas. Es lo mismo.

Nieves Andrés.

Muchos no saben el alcance de sus actos. Es peligroso el poder del anonimato en la Red ocultando y falsificando perfiles. Por ello es esencial trabajar la confianza en la familia.

Cristina Fernández.

A principio de curso se les dice que no es necesario que lleven sus móviles a clase y aún así es difícil controlarlo. La clave está en que los hijos no los lleven y dárselo a una edad prudencial.

María José Gómez.

Se deberían pedir las contraseñas que tienen en las redes, sí, pero haciéndoles saber que no lo vamos a usar para espiarles sino en el caso de que fuese necesario. No tienen que tomarlo como un ataque.

Habla una víctima de acoso escolar

"El único adulto que está dentro del aula es el profesor.

Así que es el primer responsable"

Dos años igual: Acababa una clase, se iba el profesor y comenzaba el ´bollo`, esto es, unos compañeros se encargaban de juntarse para aplastar a Enrique. Minutos interminables hasta que quien vigilaba la puerta daba el aviso de que llegaba el maestro y todo volvía a la normalidad. Hasta el siguiente cambio de hora. Esa fue su rutina durante dos cursos sufriendo empujones o, como le sucedió en una ocasión, hasta que le encajaron la columna vertebral en el poyete de una ventana de clase: "Era su juego, su tradición, pegar al débil".

Enrique Fonseca, actualmente consultor de marketing en Praga, sufrió hace más de quince años el bullying en sus propias carnes. Y de nuevo, como tónica habitual, en silencio: "No lo denuncié, ni se lo dije nunca a mis padres, era como admitir que era una nenaza". Este vallisoletano de 29 años pasó la secundaria en un colegio concertado de Valladolid y fue allí donde -hasta que cambió de centro- recibió estas vejaciones: "Sería más fácil decir quién no me hizo nada que quién me lo hizo", añade.

¿Motivos? Ninguno, quizá no gustarle el fútbol y preferir el cine clásico, quizá no hablar demasiado, pero entre sus verdugos Fonseca destaca uno, el principal instigador de cada paliza: "Era un chico normal, con buenas notas, de buena familia; de hecho, me regaló un día un disco de música a primera hora de la mañana pero en el recreo, como si fuese una tradición, iba a pegarme".

En esa tétrica rutina, Enrique aguantaba y callaba, hasta que no pudo más. Un Miércoles de Ceniza, durante las peticiones de la misa de su colegio, se levantó y, saltándose el protocolo, pidió que los compañeros que le pegaban dejasen de hacerlo: "Hubo murmullo y después algún profesor me preguntó, pero asegurando que siempre era a mí y que quizá algo habría hecho para merecerlo".

Ninguna sanción para los acosadores y oídos sordos entre los docentes que sabían lo que ocurría. Enrique está seguro de que son ellos, los profesores, los principales responsables de lo que sucede de puertas para adentro: "Son los únicos adultos que están en el aula. No solo deben impartir conocimientos, sino valores como la justicia y plantear: si se hace esto, hay estas consecuencias". En su caso, considera que esta autoridad brilló por su ausencia y que se dejaba todo bajo la ley del más fuerte.

Su objetivo: que los profesores negligentes paguen

Enrique lleva unos días en medios nacionales, tras su reunión con el ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, como imagen del Plan Estratégico de Convivencia en las Escuelas que desde la administración central se quiere llevar a los centros educativos. Aún así, cree que las víctimas están desprotegidas y hace falta una figura que depure responsabilidades en los profesores que no actúen bien:"Si un médico debe pagar una sanción por una negligencia, un profesor también".

Ahora, Enrique lleva una vida normal, incluso volvió a entablar una relación con quien le acosó en su momento, después de un café años después y más de un perdón. Considera que cualquiera puede ser acosador según el ambiente en que se esté: "en su caso me dijo que era la opción más fácil, la gente elige acosador o víctima". Solo espera que, como parece, se empiece a tomar el asunto en serio y se mire más por tomar conciencia de la justicia que de juzgar: "Eso falta en España", zanja.

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