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Aquellos años en los que fuimos refugiados

Aquellos años en los que fuimos refugiados

OPINIóN
Actualizado 04/04/2016 10:47

Artículo de opinión de Amín Arias Gaarbito

Al parecer, los españoles hemos olvidado el hecho cierto de que en algún momento de la historia fuimos considerados refugiados. Sí, aunque nos falle la memoria, fue durante los años de la Guerra Civil que partió en dos a la nación más antigua de Europa; años en los que los vencidos huyeron despavoridos cruzando la fronteras con Francia o estableciéndose en diversos países europeos. España fue exportadora de cantidades ingentes de refugiados que encontraron cobijo en tierras americanas, principalmente en los países de habla hispana como Venezuela, Argentina, Cuba, Chile, Puerto Rico o la República Dominicana.

Fue precisamente en este último país, gobernado por el déspota dictador Rafael Leónidas Trujillo, muy cercano a la familia Franco (su nieta Aída, hija del heredero de la dinastía presidencialista, Ramfis Tujillo, era ahijada de Francisco Franco y Carmen Polo), donde muchos disidentes encontraron espacio. El gobierno del Generalísimo Trujillo les entregó a cada familia una casa, tierras de labranza y dinero a través de préstamos concedidos por el Estado. Se construyeron barrios enteros en todas las capitales de provincia y en las principales ciudades del país, lugares que aún en el día de hoy siguen recibiendo el nombre de La Colonia Española.

"Los españoles embarcaban hacía América amontonados en falúas"

Durante los años de la dictadura franquista, muchos siguieron embarcándose a América pagando las 4000 pesetas que costaba el billete de ida, por ejemplo, a Venezuela, amontonados en falúas que salían regularmente del muelle de Las Palmas, como se amontonan en la actualidad los africanos y los sirios en las pateras en las que les vemos año tras año cruzar el Mediterráneo. Hoy, dependiendo del punto fronterizo en el que se encuentren los refugiados sirios y nacionales de otros países en guerra que buscan su desesperada entrada en Europa, los costes de entrada al ´primer mundo` que cobran las mafias organizadas suelen estar entre los 1000 y los 3000 euros, según denuncian varias ONG.

La teoría del respeto a la dignidad humana

Europa, por su parte, sufrió en su conjunto el horror de dos grandes guerras que la llevaron a su práctica destrucción. Millones de hombres y mujeres rebozaron de inmigrantes los puertos de Nueva York y otras ciudades de Norteamérica y fueron a parar igualmente a países latinoamericanos, y en menor medida a naciones africanas, muchas de ellas sometidas en aquel momento a la colonización que aún no había concluido su proceso de finalización. La solidaridad de los países no alineados, los conocidos como países del tercer mundo, no tuvo parangón. Sigue siendo un ejemplo de respeto a la dignidad humana de la que teorizamos mucho en este hemisferio, pero que poco ponemos en práctica, según los ejemplos que nos explotan en la cara.

El haber vivido ciertos años de comodidad, crecimiento y de avances significativos en las últimas tres décadas de democracia, nos ha hecho borrar de nuestra memoria los momentos en los que España pasaba hambre y buscaba otros horizontes huyendo de un conflicto bélico abierto y sin visos de finalizar a corto plazo, con una dictadura que se perpetuó... como el conflicto sirio que ya lleva cinco años con miles de muertos y millones de desplazados.

"Hemos olvidado el significado de la palabra ´solidaridad`"

Las expulsiones colectivas de personas a terceros países, aprobadas por el selecto club de los 28 hace unos días, y que da beneficios económicos a Turquía para que se convierta en el principal país receptor de los devueltos en frontera, choca frontalmente con todo lo establecido en las leyes internacionales sobre el derecho de asilo. Sin embargo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea acaba de dar luz verde al acuerdo Turquía-UE, aduciendo la idoneidad de la reubicación de los refugiados en aquel país, eso sí, con unas reglas muy bien determinadas, tal y como permite el Reglamento de Dublín, que regula el derecho de asilo.

No obstante, por más subterfugios legales que se puedan encontrar por fisuras en las legislaciones, lo acordado es verdaderamente inmoral, máxime cuando Europa ha sido durante toda su historia el mayor exportador de seres humanos debido a las guerras que ha soportado. Ha sido en cierta medida el responsable del surgimiento de determinados conflictos en los países que hoy se encuentran en medio de un hervidero.

España y Europa han recibido la solidaridad de muchos países a lo largo y ancho del globo terráqueo en los momentos más duros por los que han atravesado. Pero hemos olvidado el significado de la palabra ´solidaridad` y con esa amnesia sobrevenida, hemos llegado a perder el sentido de la justicia. Y lo peor es que ni siquiera nos inmutamos.

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