Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook Canal de YouTube
Ávlared Noticias de Burgos El Espejo de León Carrión Aquí en Salamanca Noticias Segovia SoriaNoticias Pisuerga Noticias El día de Zamora
Compartir:

OPINIóN

¿Quién se atreve a juzgar?

Ángel Fernández, director de contenidos de El Periódico de Castilla y León
Ángel Fernández, director de contenidos de El Periódico de Castilla y León
Actualizado 03/05/2016 07:00:57
Redacción

Editorial de Ángel Fernández

No elegimos nacer bien o mal de salud; ni en que entorno familiar, social, cultural o económico; ni tampoco en qué lugar del mundo nos toca dar nuestro primer llanto. Entonces, ¿por qué cuando crecemos nos sentimos más que otro porque en todo lo anterior nos haya tocado la diosa fortuna?

Desgraciadamente la actualidad constantemente nos trae temas relacionados con la discriminación por razón de sexo, de rechazo a los inmigrantes o a los desplazados, de odios por diferencia en las creencias religiosas...

Y lo peor es que todo se queda en lamentaciones cuando se trata de algo que nos toca, que nos influye o que los medios de comunicación meten en nuestras casas, pero en el día a día no es motivo de las conversaciones normales en las que sí se habla de si los catalanes quieren un referéndum o un político lleva una coleta, por poner algún ejemplo.

Se supone que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, eso que defendían tantos y sobre lo que al parecer sólo protestaban unos pocos ´activistas` y que ahora ya no está tan claro que traiga mejores tiempos; pero esa globalización no es igual para todos, más bien al contrario trae más desigualdad.

Globalización que por otro lado es una forma de imposición a los demás, como así lo define la propia Real Academia de la Lengua: "difusión de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres".

La verdadera acción global sería plantear en cada zona del mundo la ayuda para que puedan cubrir sus necesidades, que cada uno pueda vivir dignamente sin tener que desplazarse, emigrar o padecer de una ayuda social que sustente la desgracia que haya podido tener ya sea ésta física o psíquica.

Si realmente pretendemos que nuestra sociedad avance deberíamos escuchar más y no prejuzgar a nadie, forzar a los gobiernos a que no fomenten las desigualdades incluso cuando estas nos puedan favorecer, y pensar más en global (que no en globalización) aunque sólo sea por el egoísmo de que nadie está exento de sufrir directa o indirectamente cualquiera de esos problemas.

Claro, que entonces serán otros quienes les prejuzguen y de nuevo empezará la rueda.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información