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El Periodico de Castila y León - Diario digital de Castilla y León
Sirenas de alarma en la industria de Valladolid

Sirenas de alarma en la industria de Valladolid

VALLADOLID
Actualizado 04/05/2016 15:24

Los posibles cierres de Lauki, Dulciora y Printolid junto a las reestructuraciones de empresas como España-Duero, generan incertidumbre en el futuro laboral de sus trabajadores

Las sirenas que se han encendido en los últimos días ya no son las que dan comienzo a la jornada laboral en las industrias de Valladolid, las que inician un día más de rutina en el trabajo. Las sirenas que ahora se encienden son las de alarma, porque puede que sea la última vez que se escuchen.

Buenas noticias para el sector, como el conocido nuevo plan industrial de Fasa, se han visto empañadas por los cierres anunciados en las últimas semanas por otras grandes e históricas empresas industriales como Lauki y Dulciora que pretenden, tras décadas en la capital, echar el candado y trasladar su producción a otras ciudades españolas o incluso europeas. Y no solo eso, de llevar a efecto su plan, haría tambalear el trabajo de 300 familias vallisoletanas.

Planes que se deben a decisiones tomadas desde las multinacionales extranjeras que controlan los negocios, con sede central en Francia y Estados Unidos, y que según los trabajadores no tienen otro objetivo más que concentrar la producción deslocalizando sus filiales: "Producimos 75 millones de litros de leche que ahora pretenden llevarse a otra comunidad autónoma, habría que ver qué sucede si esa producción se saca, porque no solo repercutiría en la industria, sino también en ganaderos o distribución", señala José Manuel González, portavoz del Comité de Empresa de Lauki.

Lauki: Un cerrojazo que se veía venir

Desde finales de los años 50, la entonces conocida como Fábrica de Industrias Lácteas Vallisoletanas ha visto pasar a generaciones de trabajadores por sus instalaciones y ceder el testigo a las nuevas hornadas. Plantilla que a cada paso ha visto mermada su cifra pasando de un total de más de 200 personas en Valladolid a los 85 fijos actuales y otros seis que se encargan de compras y suministros: "Desde 2011 nos figurábamos lo que iba a suceder" apunta González quien marca ese año como el punto de inflexión en la empresa, tras la compra por parte del grupo Lactalis de Puleva.

"Hace dos años se fueron casi 30 trabajadores y nadie se enteró. Llevamos así cinco años" (Juan Carlos García)

A partir de ese momento comenzó la sangría de trabajadores, de manera silenciosa, lejos de los titulares y portadas que hoy ocupan: "hace dos años se fueron casi 30 trabajadores y nadie se enteró, luego otros diez? ha sido un no parar" añade Juan Carlos García Serrano, también trabajador, que explica de manera casi esquemática el plan que trazó Lactalis.

En 2005 la multinacional se hizo con la planta y sus trabajadores vieron su futuro en un hilo, por lo que decidieron acudir a la autoridad laboral para pedir explicaciones ya que, según recalcan, no han contado nunca con un plan industrial: "Habría que saber por qué la ley les ha permitido segregar una empresa en cuatro dentro de las misma fábrica, quizá para dividir la potencia de los trabajadores, extinguiendo poco a poco estas miniempresas" matiza García Serrano.

Esos EREs puntuales son, a su juicio, los que ha dado vía libre a la dirección para llevar a cabo su política empresarial: "Al no ser grandes despidos masivos el comité mayoritario no pudo intervenir. Dividieron y vencieron".

Cerraron 2015 con beneficio a pesar de producir menos

Lo curioso de la factoría vallisoletana es que, a pesar de bajar de los 220 millones de litros de leche que producían al año o de no hacer leches con valor añadido sino las más baratas, Lauki sigue dando beneficios. Es más, en la última circular del mes de diciembre, desde la dirección de la empresa se les felicitaba por el rendimiento que había llegado a superar con creces los objetivos previstos para ese año:"Nos decían que con los litros producidos teníamos para ir tirando, pero nunca nos aseguraron que se cerraría. Con 50 millones de litros más seríamos la número uno de España" destaca José Manuel González.

"Recibimos muestras de apoyo pero lo importante es que estén con nosotros en las movilizaciones" (José Manuel González)

Ahora, tras las últimas negociaciones, poco parecen avanzar las posturas. La dirección insiste en cerrar el 30 de junio y la opción de reubicar a sus operarios en otras factorías de España, principalmente la que tienen en Lugo pero, tal y como explica José Manuel González, los trabajadores agotarán todas sus opciones: "recibo muchas muestras de apoyo por la calle pero hace falta que la gente se implique en las movilizaciones. Hoy somos nosotros pero mañana puede ser cualquier familiar cercano".

Dulciora, otro cierre a medio plazo

Precisamente son otros trabajadores, unos 230, los que ya sienten el miedo cerca ante la incertidumbre de saber si su empresa también bajará la verja. Es la plantilla de Dulciora, industria radicada desde 1961 en la ciudad y que a principios de marzo se levantaba sobresaltada por la intención del Grupo Mondelez International, dueños del negocio, de parar la producción aquí.

Es más, la cúpula ya había vendido algunas de las marcas, que tenían aquí la producción, y su maquinaria a Francia, y el porcentaje que quedaría aquí se prevé trasladar a Polonia: "Se llevan a un país de bajo coste nuestra marca estrella, y eso no solo repercute en lo salarial, porque saldrá más barata la mano de obra, sino también en la calidad. Vamos, quieren destruir empleo y mercado" apunta Francisco Pasalodos, del comité de empresa de una marca que llegó a conocerse a nivel internacional por sus gominolas, pero que ahora aglutina casi medio centenar de empresas también de galletas, chocolates, mantequillas o chicles.

"La reforma laboral ha permitido que las empresas actúen como holdings y jueguen como quieran con nosotros" (Francisco Pasalodos)

Su carrera es más a largo plazo, sí, pues el cierre está previsto para el año que viene y hay más margen de maniobra para negociar. Pero, oteando el horizonte, apoyan a sus colegas de Lauki para protestar por unas decisiones que, según Pasalodos, se toman con nocturnidad y en despachos: "La consecuencia se la está merendando no solo el trabajador sino también el propio director de la planta local que tiene la misma información que nosotros". De hecho, va más allá y considera que la causa tienen un nombre claro: reforma laboral. "Se ha permitido que las empresas actúen como holdings y jueguen como quieran con nosotros". Actualmente, la empresa dice que funciona a un 43% de su actividad, algo que su plantilla desmiente asegurando que están ahora hasta en tres y cuatro turnos de lunes a sábado.

Ambas fábricas tienen claro que son un punto importante en el sector primario de la ciudad y de la comunidad, sobre todo cuando su labor de transformación supone un eslabón de la cadena alimentaria en la que también participan agricultores ?con los cereales que permiten la creación de galletas- o ganaderos ?que ordeñan las vacas que dan la leche que se adquiere en el supermercado-.

El sector primario, en la cuerda floja

Precisamente este sector, ya de por sí en la cuerda floja con las condiciones que tienen los productores, tiene claro que podría salir aún más perjudicado y provocar víctimas colaterales como los propios distribuidores, cuyos camiones ya no realizarían esta ruta por la comunidad: "Se está despoblando el centro de la Península de una manera escandalosa" insiste Pasalodos, un argumento que también defienden desde Lauki: "Hay que evitar primero el cierre y por eso la gente tiene que apoyar la reivindicación, que luego no se arrepientan de no haber estado aquí con nosotros" argumenta Adolfo Tejedor.

"No son 85 casos, son 85 dramas" (Adolfo Tejedor)

Tejedor es un vallisoletano que lleva 29 años en la empresa láctea, que tiene su familia aquí y que tiene miedo al futuro:"Imagina tener que trasladarme a otra comunidad autónoma. No son 85 casos, son 85 dramas". Asegura que no tienen plan social y que por la Junta se han enterado que les ofrecen seguir trabajando con ellos, aunque en otro lugar: "No quiero imaginarlo, solo queremos que esto no se convierta en un conflicto político" dice. Desde Dulciora, lo mismo, reclaman ese apoyo, pero hoy y mañana: "Hemos notado el apoyo de las instituciones delante de las cámaras. Estas son carreras de fondo" añade Pasalodos. La voz de alarma ya está dada.

Óscar Puente: "He llegado a proponer el boicot a estas empresas, pero no me siento respaldado ni por la oposición ni por los responsables sindicales"

"No soy juez, soy parte". Así lo dejó patente en el último Pleno Municipal en el que se aprobó una moción de apoyo a los trabajadores de Lauki y Dulciora. Óscar Puente, en declaraciones para Aquí en Valladolid, ha insistido en su respaldo "total" a ambas plantillas que, a su juicio, tienen que soportar las acciones de las multinacionales dueñas: "Las compran, las estudian, cuando les conviene las cierran y trasladan a otro sitio la producción cuando ya han ganado cuota de mercado", remarca Puente quien asegura que esos gerentes se "olvidan" de que en el medio de esas políticas existen personas que realizan su vida aquí y cuyas decisiones de cese les afectan directamente: "estas acciones son detestables".

Aún así, ese órdago que ha lanzado el edil ha generado controversia. Si bien no dudaría en lanzar una campaña en contra de los productos de estas empresas o declararlas ´Non Gratas` en la ciudad, el Alcalde no encuentra apoyo para llevarlas a cabo: "Estoy bastante solo en este sentido; no encuentro respaldo ni de la oposición ni de algún responsable sindical, pero si hay que tomarla, lo haré".

"Voy a defender el trabajo en mi tierra y a la gente que trabaja aquí"

Mientras las protestas se suceden en las calles y los trabajadores también buscan ayuda en la Junta, quien según aseguraba que la consejera de Agricultura, Milagros Marcos, ha puesto en marcha grupos de trabajo a través de la Fundación Anclaje para negociar y estudiar posibles nuevos compradores. En lo que al Consistorio compete, la posición es firme: "Puede que no gusten a algunos estas medidas pero usaré las herramientas de las que dispongo. Voy a defender el trabajo en mi tierra y a la gente que trabaja aquí" zanja.

Las protestas que no se ven

Reducciones de plantilla, despidos o cierres menos mediáticos también han salpicado en las últimas semanas a empresas relacionadas con los bancos o los medios de comunicación

EL DETALLE

· Banco CEISS ha recibido 1.129 millones de euros de dinero público.

· El ajuste previsto supondría 1120 despidos de trabajadores que se sumarían a los 1230 ya concertados con los sindicatos.

También protestan, pero no son primera página. También supone un riesgo para su estabilidad laboral, pero la cobertura de su caso es aún mucho menor. A los cierres que copan horas informativas como los de Lauki y Dulciora, se han unido otras reivindicaciones con menos ruido -o con más silencio- informativo, pero los afectados piden que sus reclamaciones sean igual de escuchadas por los ciudadanos.

El ´proceso de reestructuración` que lleva viviendo unos años el actual Banco CEISS, antigua Caja España-Duero también hace peligrar puestos de trabajo a corto plazo. A principios de marzo, la entidad bancaria anunciaba que de nuevo tendría que ajustar su plantilla de personal, lo que supondría el despido de 1120 trabajadores y el consiguiente cierre de un amplio porcentaje de sus 563 oficinas.

Estos se unen a los 1230 despidos acordados con los sindicatos UGT y CSICA hace tres años para cumplir así con los requerimientos impuestos por la Comisión Europea, organismo que instaba entonces a focalizar las oficinas en sus lugares de origen, vender de manera ordenada las participaciones empresariales o realizar la mencionada reducción de plantilla.

Son algunos de los pasos que deberían llevar, según la entidad, para adquirir el compromiso con la CE, quien en marzo de 2014 dio luz verde al plan con una garantía concedida por el Frob de 525 millones de euros que, junto a los 604 millones de euros de apoyo financiero público de garantías al grupo Unicaja también de este fondo serviría para, entre otros objetivos, gestionar el proceso de reestructuración de la manera más rápida.

El Santander y el BBVA también prevén reducciones de personal

Despidos son los que también se prevén en otros bancos de ámbito nacional como el BBVA o el Santander, que en los días posteriores también anunciaron su intención de cerrar sucursales. En el caso del BBVA dejaban clara la clausura de 2800 de las 3800 oficinas existentes en todo el territorio español mientras que el banco que preside Ana Botín también anunciaba el cese de unas 450 oficinas en España.

BBVA tiene ya entre sus planes cerrar 2800 de las 3800 oficinas que tiene en España

Eso sí, en este último caso, y tal y como explicaba la Consejera de Economía de la Junta Pilar del Olmo, las 240 oficinas en la comunidad pasarán a llamarse "agentes" y aseveró que no habrá despidos, al menos en esta región: "Lo que está negociando actualmente el comité del Banco Santander son prejubilaciones y bajas incentivadas y tienen la intención de estar donde están ahora".

Printolid y Rtvcyl, unas movilizaciones más silenciosas

También se hacen oír, aunque paradójicamente con menos eco, los trabajadores que directa o indirectamente están en medios de comunicación en Castilla y León. Por un lado los 35 despidos previstos tras el cierre ya anunciado de Printolid, rotativa que se abría en 2009 e imprime diarios como El Norte de Castilla además de suplementos comerciales, perteneciente al grupo Vocento, y que está inmersa en un proceso de reajuste que le ha hecho cerrar otras rotativas como su filial andaluza.

En estos momentos los trabajadores se encuentran negociando las condiciones de este despido y posterior clausura. "Confiamos que se garanticen los derechos de los trabajadores y se adopten medidas para su posible recolocación. Desde la Coordinadora de Comités de Vocento estaremos con los compañeros de Printolid en cuantas acciones juzguen necesarias para conseguirlo", aseguran los trabajadores.

Huelgas en la televisión y radio autonómica

Sin extinciones de contrato, pero con condiciones laborales que no consideran dignas, los trabajadores de Radio Televisión Castilla y León (Rtvcyl) también llevan varias semanas concentrándose con parones de diez minutos que desde el pasado 20 de abril se han ampliado a las dos horas y que han continuado hasta el pasado 23 de abril, Día de la Comunidad. Estos parones además se han producido durante la emisión de los informativos de la cadena, provocando que no se emitiera con regularidad la programación y con el fin de hacer patente su hartazgo.

Cansancio que llevan acumulado desde hace cinco años, momento en el que tanto Promecal como Edigrup, las dos empresas que gestionan esta televisión y radio, congelaron el Convenio Colectivo de los años anteriores. En 2016, la oferta de subida de sus salarios ?entorno a los 900 euros- es de un 1,5%, lejos del 16% mínimo que piden: "Esta cifra es insuficiente ya que en 2012 los trabajadores sufrieron un recorte por inaplicación de las tablas salariales del convenio anterior, de vigencia 2010-2014" asegura el sindicato CC.OO.

"Aquí parece que unos medios se tapan a otros"(Héctor Sastre)

Los trabajadores van más allá y denuncian lo "curioso" que supone que su testimonio no sea recogido ni en sus espacios informativos, ni tan siquiera en otros medios de comunicación de la comunidad: "Aquí parece que unos medios se tapan a otros" asegura Héctor Sastre, miembro del comité de empresa de Rtvcyl.

Esta situación lleva ya más de un lustro en la mesa de los trabajadores que en 2010 ya dejaban patente cómo se encontraban: "Estamos cansados de que las empresas que nos contrataron lleven años posponiendo una mejora salarial que dignifique la profesión. Tras la creación de Rtvcyl y, por tanto, los millones de euros públicos de la Junta de Castilla y León que llegan cada año para este proyecto, no estamos dispuestos a esperar más" expresaban.

Espera que ahora, cinco años después y tras la congelación pactada, no quieren demorar más tanto el equipo técnico como periodístico de la cadena televisiva y radiofónica: "Nos dicen en las reuniones que no hay dinero, pero nosotros creemos que sí, hay otras opciones siempre que se haga un reparto más equitativo de las cifras que manejan" matiza Sastre.

18 millones de euros de ayuda directa aportados por la Junta

Cabe recordar que la televisión y radio autonómica recibe, además de los ingresos derivados de la publicidad que emite en su parrilla como medio de comunicación privado, una asignación pública que llega desde la Junta de Castilla y León en forma de ayuda directa y que asciende, según los propios datos aportados por la web de la administración regional ?y publicados el pasado mes de febrero-, a 18 millones de euros, por lo que los presupuestos totales que maneja la cadena son, tal y como recalcan sus trabajadores, muy superiores.

El panorama pinta convulso y trastoca, más allá de lo informativo, la rutina y la estabilidad laboral de quienes curiosamente trabajan con dinero, como les sucede a las entidades bancarias o de quienes imprimen informaciones o acuden micrófono y cámara en mano a cubrir protestas ajenas que, en sentimiento, no les resultan tan lejanas. Quizá no se lean, no se vean o no se escuchen tanto, pero existen. Y están pasando.

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