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“En casa de la mujer maltratada del maltrato no se habla”

“En casa de la mujer maltratada del maltrato no se habla”

VALLADOLID
Actualizado 09/05/2016 15:39

Marisa Fernández pertenece a la asociación Babá Yagá, que lleva cinco años en Valladolid luchando contra la violencia de género, con performances que escenifican lo que es realmente el maltrato y ayudan a concienciar sobre la violencia machista

Marisa Fernández pertenece a la asociación Babá Yagá, que lleva cinco años en Valladolid luchando contra la violencia de género, con performances que escenifican lo que es realmente el maltrato y ayudan a concienciar sobre la violencia machista.

Marisa Fernández pertenece a la asociación Babá Yagá, que lleva cinco años en Valladolid luchando contra la violencia de género, con performances que escenifican lo que es realmente el maltrato y ayudan a concienciar sobre la violencia machista.

"Lo psíquico no se quita, son heridas del alma difíciles de borrar"

"Yo soy una mujer maltratada" afirma Marisa, quien se separó en el año 1989 y asegura que aún no ha salido de esa situación. Al principio siempre se echaba a ella la culpa, hasta que un día se dio cuenta de que el culpable era él."Tienes miedo y lo que te puede es el miedo". Para ella, como para otras muchas mujeres, el camino es largo y difícil, "lo psíquico no se quita, son heridas del alma, muy difíciles de borrar", asegura a la vez que afirma que una mujer maltratada aprende a vivir con ello.

La clave es la educación

"No vales para nada", "eres una inútil" o "no puedo hacer el amor contigo porque no me excitas" son frases que la mujer maltratada oye en una violencia psicológica que no se ve. "El maltrato psicológico es un cáncer que va llegando poco a poco a la victima", dice Marisa.

"Ellos de azul, ellas de rosa? las etiquetas es lo peor que hay"

Las mujeres siguen siendo asesinadas y las cifras lejos de disminuir hacen todo lo contrario. Para Marisa la clave es la educación: "no se educa en igualdad". Para ella, los niños y las niñas son personas y cree que es "una tontería" que ellos vayan de azul y ellas de rosa, "la etiqueta es lo peor que hay". Además, piensa que el Gobierno se debe implicar más directamente porque "es un problema de Estado". En casos de víctimas mortales de violencia de género Marisa echa en falta la presencia de un ministro en el funeral, como sí lo está en el de otras víctimas. También cree que la mujer maltratada debería tener alguna ayuda económica para poder salir de esa situación, ya que muchas de ellas son dependientes económicamente de su marido y esto les impide irse.

Campañas mejor enfocadas para el hombre

La jurisdicción es otro de los puntos que deberían revisarse para bajar las cifras de mujeres asesinadas."Es cara y no todas las mujeres pueden permitírselo", dice Marisa. Además piensa que las campañas publicitarias deberían enfocarse más al hombre que a la mujer; "A mí los anuncios de televisión me duelen muchísimo". Piensa que el hecho de que aparezca una mujer con un ojo morado hace a la maltratada verse reflejada y sufrir.

Valladolid se ha convertido en la segunda ciudad del Mundo con mayor participación en ´Zapatos rojos,

"Que maten a una mujer me rasga las entrañas porque sé por todo lo que pasó antes", dice Marisa que forma parte de la asociación Babá Yagá, que es la encargada de hacer el acto de los zapatos rojos de la Plaza Mayor: "En total fueron 900 pares de zapatos rojos pintados a mano". Así Valladolid se ha convertido en la segunda ciudad del mundo con mayor número de zapatos rojos contra la violencia de género, después de México. En este país fue precisamente dónde se inició el símbolo del zapato rojo como mujer maltratada. Allí una mujer al ser asesinada perdió sus zapatos y su hermana los recogió y los empezó a poner cada año en el lugar del asesinato para recordarla.

Babá Yaga se dedica además a hacer diversas performances, escenificando la violencia de género. En una de ellas revindicaron la fuerza de la mujer y la ayuda que se tienen que dar unas a otras, "éramos todas mujeres maltratadas y cuando te tocaba una que te daba fuerza te ibas levantando. Me levantaron la última entre todas y yo me puse a bailar flamenco".

La asociación tiene programadas otras performances, dirigidas tanto a adultos como a niños, que pretenden concienciar sobre un problema que está muy presente en nuestra sociedad.

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