Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook Canal de YouTube
Ávlared Noticias de Burgos El Espejo de León Carrión Aquí en Salamanca Noticias Segovia SoriaNoticias Pisuerga Noticias El día de Zamora
Compartir:

OPINIóN

España en funciones

Cansados
Actualizado 07/06/2016 06:53:13
Redacción

Artículo de opinión de Amín Arias

«Volvemos cansados, pero con la esperanza de que esta vez no se hurte y pueda ser ejecutado el mandato del pueblo soberano»

La XI Legislatura ha sido un fracaso. O al menos eso parece a juzgar por el resultado arrojado tras el intento fallido de formar gobierno: la repetición de los comicios, tan sólo cuatro meses después de la celebración de las Elecciones Generales del 20 de diciembre de 2015, algo inédito en los más de treinta años de vida democrática que llevamos recorridos en España.

La fragmentación del voto, el cacareado fin del bipartidismo (que en realidad no es tal porque en el Congreso de los Diputados siempre hemos tenido muchos partidos políticos representados, aunque, eso sí, minoritarios, pero que han servido en diferentes momentos como apoyo imprescindible de las dos formaciones mayoritarias para dar salida a las investiduras y estabilidad a los gobiernos), la entrada en las listas de los partidos de una gran cantidad de jóvenes, la diversificación de los looks de sus señorías, la reducción de las diferencias numéricas entre diputados y diputadas con la entrada en el hemiciclo de la mayor cantidad de mujeres en toda la historia del país, algunas excentricidades contenidas entre besos, bebés en brazos y un largo etc., son algunos de esos momentos que conformaron la ´legislatura del cambio` como parte de la historia de España.

Una España cada vez más pobre

Acabamos de dar carpetazo a una legislatura efímera que empezó con mucho ruido, pero de la cual sólo nos queda una nueva campaña electoral que costará a los bolsillos de los contribuyentes unos 160 millones de euros, en un momento en el que somos un 6% más pobres que al inicio de la crisis y en el que los hogares con mucha dificultad para llegar a fin de mes han pasado de ser el 10% a representar un 13% respecto a 2011.

Concurrimos nuevamente a las urnas en medio de la crispación que enfrenta a los partidos por sus actuaciones a lo largo de estos años; unas organizaciones que luchan encarnizadamente entre sí por obtener la mayor cantidad de escaños posibles, de la misma manera que sus bandazos y las oposiciones internas corroen sus propias organizaciones: unos a cuenta de los innumerables casos de corrupción, que llegan a salpicar presuntamente hasta su cúpula y que enfrentan a veteranos y a renovadores en sus estrategias por la recuperación de la confianza ciudadana para la que arguyen la tímida recuperación económica; otros porque sus cuitas y desavenencias internas, escenificadas hasta hace más bien poco entre barones y baronesas, han impedido la cohesión real que necesitan de cara al electorado para no ser superados por otras organizaciones a su izquierda, hasta que finalmente han convenido centrarse en el desglose de su programa electoral que está cargado de propuestas para recuperar el malogrado Estado del Bienestar por el que trabajaron hasta llegar a ponerlo en pie y que otros vientos trastocaron peligrosamente; los terceros porque son el resultado de una sopa de letras en la que cada una de ellas cuenta con intereses tan divergentes, tan encontrados, que les hacen estar navegando, al punto del naufragio, entre la moderación o la radicalización del discurso, entre la transversalidad o el posicionamiento ideológico; y otros tantos porque su proyecto centrista y reformista les lleva a conseguir adeptos, pero cuyo discurso de regeneración política no termina de convencer ni a los de su diestra ni a los de su siniestra, a pesar de ser una organización muy fresca y cargada de compromisos.

Faltan soluciones a los problemas

Independentistas por un lado, constitucionalistas por el otro... Todos se están dando de leches sin pensar, verdaderamente, en que el ´postureo´ no soluciona el problema de los desahucios, no acaba con la pobreza infantil ni genera las condiciones necesarias para cumplir con los compromisos adquiridos frente a Europa respecto de la situación de alarma social que viven los refugiados que llegan a nuestras puertas huyendo de la guerra.

La defensa a ultranza de los sillones sólo alarga la agonía ciudadana, que reclama una reforma de la Ley Electoral o el blindaje de los derechos sociales en la Constitución; un consenso general sobre Educación, y que se aborde de una vez y por todas el cómo vamos a financiar las pensiones del futuro, cuando los datos arrojan que en lugares, como por ejemplo Ávila, la población envejeciente es y será tanta que proporcionalmente la sitúa a la cabeza de toda Castilla y León; la recuperación de una Sanidad pública y de calidad; el cumplimiento de la Ley de Dependencia; el que se facilite el acceso de nuestros jóvenes a las universidades públicas, creando planes de becas que se ajusten a las realidades sociales de nuestros ciudadanos y ciudadanas en una época de crisis... Esos deben ser los objetivos de nuestros representantes políticos.

Desconfianzas y privilegios

La falta de acuerdo genera desconfianza en el exterior respecto de nuestro país, algo que se refleja en la nota de las agencias de calificación. Estamos en medio de una difícil situación que nos pone ante unas posibles sanciones venidas desde Bruselas, por el incumplimiento del objetivo de déficit, y con un Gobierno en funciones coronado por una deuda pública que supera ya el 100% del PIB; una Infanta de España imputada por presuntos delitos fiscales y una pléyade de artistas, empresarios, políticos y miembros de la propia familia del Jefe del Estado en el punto de mira del periodismo internacional de investigación, y del fisco, por no haber jugado limpio al juego de la solidaridad al ocultar sus dineros en paraísos fiscales, creando sendas empresas offshore en Panamá, Jersey o Delaware, con el fin de evadir impuestos, re-ingresado algunos de ellos sus ganancias en los bancos españoles únicamente cuando el Estado les ´perdonó` su insolidaridad al premiarles con una amnistía fiscal.

Vivimos en la España en Funciones y fantástica de los jueces que se reúnen con sus investigados para negociar beneficios, en una previsible condena si éste último se presta a ´hundir` a una compañera de aquel que le resulta incómoda; la España en Funciones de los nobeles diputados que se niegan a identificarse en un aeropuerto cualquiera ante los agentes de la autoridad que así se lo requieren, aduciendo su ´especial` condición frente a los demás ciudadanos. Una España en funciones en la que las estadísticas sobre violencia de género no paran de aumentar; en la España de la espantada de los mejores cerebros del país, la generación más preparada que no encuentra oportunidades.

Vivimos en la España en Funciones de las provocaciones, de las Esteladas en los estadios de futbol, de prohibiciones descabelladas para nada ajustadas a Derecho que sólo echan más gasolina a un fuego que, según todas las encuestas, empezaba a apaciguarse tras la constatación por parte de los propios agitadores, de una y de otra parte, de la imposibilidad del rompimiento unilateral de la Nación, de la España diversa y plural que es patrimonio de todas y de todos los que llevamos por bandera la igualdad, la libertad y la solidaridad entre todas las regiones y nacionalidades que conforman nuestro país.

Repetimos la misma jugada

Volveremos a las urnas un domingo de verano con unos sondeos que señalan la posibilidad de que se pueda disparar la abstención por encima de la registrada en anteriores comicios debido, entre otras cosas, al hartazgo social frente al inmovilismo de unos y la desconexión de los otros. Pero también porque los que se han tenido que ir a trabajar al extranjero encuentran mil trabajas a la hora de ejercer su derecho constitucional por las especificidades del voto rogado.

Vamos a repetir las elecciones porque ninguno de nuestros representantes supo interpretar el mandado ciudadano y negociar los programas, olvidándose de los vetos, de los sillones. Volvemos con los mismos candidatos a presidir el Gobierno de España, prácticamente con las mismas caras en las listas de cada partido, salvo algunas incorporaciones ´estrella`. Volvemos cansados, pero con la esperanza de que esta vez no se hurte y pueda ser ejecutado el mandato del pueblo soberano.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información