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Orientación e identidad sexual: Unas puertas aún entreabiertas

Orientación e identidad sexual: Unas puertas aún entreabiertas

VALLADOLID
Actualizado 06/06/2016 15:59

La Fundación Triángulo ha presentado, junto a otras organizaciones, una moción conjunta para que el Ayuntamiento de Valladolid integre el respeto al colectivo LGBTI de forma oficial

Salir del armario supone abrir unas puertas -metafóricas- a una sociedad que cada vez parece tener más aceptación y respeto por las personas gays, lesbianas, transexuales, bisexuales o intersexuales. Parece. A juicio de la Fundación Triángulo, colectivo que lleva en la ciudad 16 años trabajando para dar a conocer estas realidades, aún quedan puertas por abrir, y aún se les cierran otras muchas.

¿Un ejemplo? El empleo. La orientación sexual o la identidad de género -en el caso del colectivo transexual- aún es una barrera que tienen y no consiguen superar en regiones como Castilla y León: "En muchas empresas los jefes siguen viviendo con aquello de ´usted no da la imagen de la empresa´; cuando esto sucede, es que algo todavía va mal" recalca Marina Sáenz, coordinadora del Área 'Trans' de la fundación.

Más contacto con la administración local y regional

Triángulo, junto con otros colectivos de la ciudad, han desarrollado una moción conjunta presentada a mediados de mayo a todos los grupos municipales del Ayuntamiento para que, a través de 15 puntos de actuación, desde la administración local se tomen medidas concretas que equiparen los derechos de esta población.

Entre éstas, destacan el declarar a Valladolid ´ciudad por la diversidad`, establecer medidas educativas de formación y sensibilización a niños, mayores, funcionariado o incluso organismos como la Policía Municipal, gremio que esperan que implante el protocolo de delitos de odio para casos de agresiones homófobas que ya tiene incluidos otras corporaciones como la Policía Nacional: "la batalla más importante que ahora nos queda es la de la de educar a la gente en la aceptación social", apunta Sáenz.

«En el Ayuntamiento era impensable hasta el año pasado que se nos recibiese»

Una moción que ya cuenta con el sí unánime de todas las formaciones y se encuentra a la espera de la confirmación por parte del Grupo Municipal Popular que también se ha interesado por la propuesta, algo que cambia las relaciones con esta fundación que, tal y como explica Marina, hasta ahora no eran buenas durante la pasada legislatura: "la Diputación y el Ayuntamiento nos han abierto sus puertas en estos meses, algo que hasta el año pasado solicitamos varias veces -sin éxito- e impensable en el Consistorio donde teníamos a alguien que gobernaba haciendo gala de su homofobia".

El cambio también se ha notado con la Junta de Castilla y León, según explican, traducidas en recientes reuniones con la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, a quienes siguen pidiendo apoyo en asuntos como el de la creación de la Unidad de Identidad de Género en Castilla y León que permita realizar, en hospitales públicos, operaciones de reasignación sexual con gente especializada en esta área:"Hemos conseguido que se hagan algunas cirugías menores, pero aún hay un par de departamentos en algún hospital autonómico que se niega a derivar a transexuales; el peso de los prejuicios sigue estando ahí".

La mayoría de víctimas de agresiones no denuncian

En el camino hacia esta apertura de miras son cada vez más las personas que reconocen que existen otras realidades a las tradicionalmente aceptadas. Leyes recientes, como las que permiten casarse a personas del mismo sexo, han cambiado el enfoque en muchos países del primer mundo; pero aún hay mucho por hacer: "Hemos ganado la batalla social y poder andar por la calle de la mano con cierta normalidad" añade.

«Hay gente que no denuncia solo por no tener que decir en público que es homosexual»

Relativa normalidad la de aceptar que los sentimientos no son controlables ni juzgables, pero aceptación tibia la de mucha gente que admite esta realidad, mientras de puertas para adentro -de las casas- aún siente rechazo hacia las muestras de amor públicas: "El esquema de pensamiento de toda una generación es aún homofóbico; dicen que nos podemos besar con quien queramos, pero que sea dentro de casa, que no nos vean de la mano por la calle" matiza.

Y aún peor, se siguen sucediendo agresiones homófobas en esta comunidad. Según constata Triángulo, al menos tres casos se han conocido en Castilla y León y otros cuatro solo en Valladolid en lo que llevamos de año. Un número que no parece elevado, sí, pero que puede ser superior puesto que, como apuntan, hay gente que no denuncia a cambio de no tener que decir públicamente su orientación sexual.

Niños, mayores y mundo rural: tarea pendiente

Esto se agrava aún más en determinadas zonas rurales, donde el peso de la tradición y la mentalidad de algunas generaciones, formadas en épocas en las que ser gay o lesbiana estaba tipificado como delito, aún pesa y cuesta readaptar: "hay pueblos en los que la aceptación es muy buena, pero otros en los que hay mucha exclusión por ser homosexual o simplemente por tener amaneramiento en los gestos, aunque no lo sean" recuerda Marina Sáenz, mujer que ha visto y vivido en primera persona esa etapa: "Cuando yo era adolescente, a las mujeres transexuales se las metía en un psiquiátrico para intentar 'curarlas'".

"Hay padres de un colegio que se oponen a que una niña transexual use el baño de chicas"

Ahora, la flexibilidad, sobre todo en la gente más joven, se hace más patente, aunque los más pequeños sigan en ocasiones siendo una parte vulnerable, probablemente por reflejo de lo que escuchan o ven en sus casas. El más reciente es el caso de una niña transexual que sigue pasando un calvario porque los padres de otros alumnos, según recuerda Triángulo, se niegan a que use el baño de chicas y piden que utilice el de chicos o no lleve el uniforme con el que realmente se siente identificada.

Una pelea, la de la visibilizar esta realidad que esperan que sirva de muestra de apoyo con la fuerza de poderes públicos y ciudadanos para hacer patente que amar no es un delito, aunque en siete países exista hoy en día la pena de muerte por ser homosexual o que en 77, ni más ni menos, sea un delito. Y para aquellos estados en los que ya hay una base legal, Triángulo espera que el respeto e igualdad imperen por encima de las etiquetas. Se trata de aceptar vidas, de dar oportunidad al sentimiento. De abrir puertas.

EL DETALLE:

  • En Valladolid, en este medio año, ya se han registrado cuatro denuncias de agresiones por motivos de orientación sexual.
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