Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook Canal de YouTube
Ávlared Noticias de Burgos El Espejo de León Carrión Aquí en Salamanca Noticias Segovia SoriaNoticias Pisuerga Noticias El día de Zamora
Compartir:

OPINIóN

Cuando los burros no se aburren

IMG_2646
Actualizado 01/07/2016 23:02:05
Redacción

Artículo de opinión de Ernesto Monsalve, Director de la Joven Orquesta Sinfónica de Valladolid

En Junio, en torno a las fiestas del Día Internacional de la Música que comentábamos en el último artículo, se celebró en la localidad zamorana de Toro ´el primer concierto para burros de la historia`. Más allá de las chanzas que puedan hacerse, lo cierto y verdad es que aquel recital, recreado por el cuarteto 'Corda-Vent' (de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León) fue, efectivamente, un concierto en toda regla con esos simpáticos animales como protagonistas.

Organizado por Bodegas Liberalia, pretendía ser una continuación de un ´concierto para perros` que se llevó a cabo con éxito en el verano de 2015. La reacción, entonces, fue de quietud por parte de unos canes que sólo rompieron su concentración para ladrar cuando la música había terminado. Y todos ?prensa y público humano? esperábamos impacientes la actitud que pudieran tener, esta vez los pollinos, ante la música clásica.

Lo reconozco... algunos de los músicos presentes comentamos entre nosotros, con cierta simpatía, que la primera conclusión a la que podía llegarse es que a los burros ni les suena el móvil, ni aplauden a destiempo, ni desenvuelven ruidosamente caramelos, ni comentan con el burro de al lado el nuevo tocado del jumento adversario. Lo cual desubica a cuantos nos hemos subido a un escenario alguna vez. Pero, más allá de esta broma, comprobamos complacidos que los animales permanecieron quietos y con cierto aire de serenidad, observando a los intérpretes.

«Me pregunté si realmente existía correlación alguna entre la vibración de las ondas sonoras y el sosiego de los animales»

Marius Díaz Leal, al cello, dio vida a su partitura como sólo Benjamin Zander y él conocen; por su parte, Vladimir Ljubimov (violín) y Marc Charpentier (viola) arrancaron algún que otro abrupto movimiento de unas grandes orejas; y fue Juan Manuel Urbán quien, sobre todo, captó más la mirada de los equinos. Sin duda el timbre destacado de su corno inglés, despertó especialmente la atención de los animales. Fue en instantes como aquellos cuando me pregunté si realmente existía correlación alguna entre la vibración de las ondas sonoras y el sosiego de los animales. O, dicho de otra manera, si efectivamente las fieras son capaces de amansarse con la música.

En esas mismas fechas, en que algunos se manifestaban a favor de tradiciones que alardeaban de desestimar el dolor o el sufrimiento animal, llama la atención que algunos vayan en la dirección opuesta: ´humanizarlos` y estudiar su reacción en torno a hechos verdaderamente culturales. Pero, ¿qué hay de acertado en un concierto para burros? ¿Acaso nos estamos pasando? Hay quien se ha reído de esta acción ?que yo juzgo loable? expresando opiniones en direcciones distintas que cualquiera puede imaginar... Sin embargo, y sin ser un erudito en el tema, he querido informarme un poco acerca de la posibilidad de que un asno, en rigor, 'disfrute' de la música.

Son muchas las teorías y los estudios, al alcance del internauta, acerca del efecto que produce en los animales la música. El psicoanalista Sigmund Freud, la psicóloga Frances Rauscher o el otorrinolaringóloco Alfred Tomatis, son sólo algunos que explican a través de sus experimentos cómo los animales 'más listos' (monos, perros, delfines o gatos) pueden disfrutar e identificar melodías e instrumentos. Gracias a algunas de sus conclusiones, el conocido como ´efecto Mozart` ha servido también para avanzar en la lucha contra el Alzheimer, entre otras enfermedades del hombre.

Pero yo no puedo teorizar sobre algo que no conozco en profundidad, y por tanto no sé si unos simpáticos borricos zamoranos pudieron disfrutar de verdad con el cuarteto Corda Vent, aquel 18 de junio en Toro. Sin embargo, sí puedo afirmar dos cosas que viví: primera, que aquellos animales tuvieron un comportamiento distinto antes, durante y después del concierto; y segunda, y más importante, que aquella iniciativa sirvió para llevar la música 'culta' a muleros y trabajadores de la vid (verdaderos destinatarios de aquel acto) que expresaron que era la primera vez que disfrutaban de un concierto y que, muy felices y entusiasmados, admitieron que les había conmovido. Aunque sólo fuera por esto, Bodegas Liberalia debe sentirse orgullosa de haber logrado algo histórico y tan loable. ¡Bravo!

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información