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REPORTAJES

Exposición solar

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Actualizado 04/07/2016 09:57:00
Redacción

¿Qué conocimientos y actitudes tienen los jóvenes sobre este tema?

Revista Ávila en Salud

En vista a que el número de casos de afectados por cáncer de piel se ha incrementado en los últimos años, Elena Holguera Izquierdo, María Jiménez Álvarez, Cristina Cabezón San Segundo, Yolanda San Segundo Zazo, Elena María Muñoz del Peso, Águeda García San Segundo, todas enfermeras del Hospital Nuestra Señora de Sonsoles, Ávila, realizaron un estudio de investigación que posteriormente se publicó en la Revista Ávila en Salud. Algunas de sus conclusiones las reflejamos aquí.

Diariamente todos nosotros estamos expuestos a la principal causa de cáncer de piel, la luz solar

Diariamente todos nosotros estamos expuestos a la principal causa de cáncer de piel, la luz solar. Además, existe la creencia de que la piel bronceada es sinónimo de belleza, salud y buen estatus socio-económico.

El sol es un elemento indispensable para la vida. Gracias a la luz solar podemos ver y calentarnos, además influye positivamente sobre nuestro estado de ánimo y favorece la producción de vitamina D. Sin embargo, la exposición excesiva e inadecuada al sol, marcada por la moda del bronceado, sumada al deterioro de la capa de ozono, puede tener efectos perjudiciales para la salud: quemaduras solares, foto envejecimiento celular, desordenes inmunológicos, cataratas oculares y cáncer de piel.

La piel es el órgano más grande

La piel es el órgano más grande del cuerpo, cuya misión principal es la de protegernos de la temperatura, del sol y de las infecciones. La melanina constituye el factor de protección endógeno más importante que dispone nuestra piel. Los rayos ultravioletas estimulan a los melanocitos para que produzcan melanomas de forma más rápida, favorecen el engrosamiento e inducen el bronceado de la piel; estos dos factores son los responsables de la defensa parcial contra la radiación posterior. La melanina evita en gran medida la aparición de quemaduras solares, pero no impide los daños que, a medio y largo plazo, ejercen los rayos del sol sobre la piel.

De todos los efectos negativos del sol, sin duda el de mayor importancia es el cáncer de piel. Se trata de una enfermedad maligna producida por la división y crecimiento descontrolado de las células de la piel, con capacidad para invadir los tejidos y estructuras sanas de alrededor y, en algunos casos, a otros órganos a distancia.

En la década de los 70 surgió la primera alarma en relación al aumento del número de casos de melanoma y de mortalidad debida a esta causa en población de origen europeo. Los estudios mostraron incrementos anuales de entre 3 y 7%, lo que suponía que se estarían duplicando el número de casos cada 10 ó 20 años. En 2010, los tumores fueron la segunda causa de muerte en España (28,1 de cada 100 defunciones), concretamente, por cáncer de piel fallecieron 1526 personas (55,5% hombres y 44,5% mujeres).

Quemaduras en la niñez incrementan el riesgo de cáncer

Aunque la exposición al sol se hace a lo largo de toda la vida y su efecto es acumulativo, la exposición solar durante la infancia y adolescencia tiene un papel clave en la aparición del cáncer de piel. Los niños se exponen al sol tres veces más que los adultos y antes de los 21 años se ha recibido entre el 50 y el 80 % de la radiación solar total. Se estima que más del 80% de la exposición a la radiación solar ocurre antes de llegar a la edad adulta y se ha encontrado que las quemaduras de sol severas durante la niñez, incrementan el riesgo de cáncer de piel.

Antes de los 21 años se ha recibido entre el 50 y el 80 % de la radiación solar total

De todo esto deducimos que las medidas preventivas para evitar el cáncer de piel están basadas en el comportamiento humano, lo que llevaría a la conclusión de que las personas tienen un papel importante para su propia salud y bienestar, mediante la adopción de comportamientos de salud particulares.

En conclusión, es necesario seguir insistiendo en programas educativos y preventivos sobre el cáncer de piel haciendo especial hincapié en niños y adolescentes ya que ellos se exponen tres veces más al sol que los adultos y las quemaduras solares severas en la infancia aumentan el riesgo de cáncer de piel.

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