Disponible en
Ir a la versión móvil App para iOS App para Android en Google Play
Síguenos en twitter Estamos en Facebook Canal de YouTube
Ávlared Noticias de Burgos El Espejo de León Carrión Aquí en Salamanca Noticias Segovia SoriaNoticias Pisuerga Noticias El día de Zamora
Compartir:

OPINIóN

[In]visibles

Diversidad
Actualizado 03/07/2016 10:49:36
Redacción

Artículo de opinión de Amín Arias

La matanza de Orlando en los EE.UU. de hace unos días, en la que fueron asesinados medio centenar de chicos y chicas, ha conmocionado a medio mundo, generando de forma inmediata una unánime condena por parte de colectivos, personalidades y gobiernos de varios continentes, a la vez que una diversidad de opiniones (no siempre muy favorables a la condena de este acto terrorista) que han puesto sobre la mesa la complejidad de un tema en ocasiones tratado con desdén: la visibilidad como elemento transformador de las sociedades.

La mayoría coincide en que el motivo por el que Omar Mateen ejecutó la masacre no es otro que el odio, el desprecio y el malestar que le producía la felicidad que irradian las personas aman en libertad. Un odio que va en aumento desde unos años a esta parte como consecuencia de la mayor visibilidad alcanzada por los LGTB en el mundo, lo que está dando lugar a episodios desgarradores de encarcelamientos, persecuciones, torturas y asesinatos contra gais, lesbianas, bisexuales y transexuales.

«Tradiciones impuestas por un férreo control religioso que nos alienó durante siglos»

Para los que odian, lo ideal es que los colectivos históricamente marginados permanezcan invisibilizados, como ha pasado toda la vida, como ha ocurrido en todos los pueblos del mundo donde las murallas individuales son más altas e inexpugnables que las físicas. Barreras que laceran el libre ejercicio de la personalidad, aferrándose a unas tradiciones impuestas por un férreo control religioso que nos alienó durante siglos; unas imposiciones que no forman parte de la naturaleza humana y que se presentan contrarias a las manifestaciones del reino animal, y ni siquiera reflejan la propia historia de los pueblos de nuestro planeta.

Incómodos por reclamar derechos

Las mujeres, por ejemplo, no fueron incómodas hasta que reclamaron sus derechos y empezaron a ocupar puestos reservados anteriormente de forma exclusiva a los hombres; los obreros no fueron incómodos para los burgueses hasta que decidieron tener una jornada laboral de ocho horas, derecho al voto y una vida digna; los negros no fueron incómodos mientras eran esclavizados, pero cuando asumieron como propio el principio universal de que todos los hombres hemos nacido libres e iguales, levantando la voz para crear conciencia, entonces todo cambió. Se convirtieron desde entonces en el enemigo a batir.

«Mientras estén en el anonimato, y no exijan lo que les corresponde como seres humanos, no resultan incómodos»

Como vemos, la historia se repite. Las minorías eran ´buenas` mientras hacían lo que al opresor le convenía que hicieran. Mientras se mantuvieran en el anonimato y no exigieran lo que les corresponde como seres humanos no resultaron incómodos. Mantener invisivilizados a los homosexuales es una estrategia muy antigua y generalmente aceptada: todos saben que existen, pero muchos no quieren que se hable de ellos y de ellas, lo que perpetúa situaciones de desigualdad.

Entonces ¿qué es lo incómodo para los fanáticos? Pues el hecho de que la comunidad LGTB se haya convertido en visible, pasando del ostracismo al ejercicio pleno de sus derechos. Ya no sólo que puedan reivindicarlos, sino que se hayan ´normalizado` situaciones que hasta hace tan sólo unos años estaban proscritas en Occidente.

Persecución, tortura y violación

Por un lado encontramos manifestaciones sectarias de los llamados a aplicar la Sharia (ley islámica) quienes, por ejemplo, en el autodenominado Estado Islámico, cuelgan a los gais o los tiran desde azoteas después de torturarles, apedrearles, violarles y hasta cortarle los genitales. Lo mismo se reproduce en África, donde son algunos de los propios gobernantes quienes han iniciado una cruzada contra los LGTB, creando legislación contraria a los derechos humanos, persiguiéndoles, encarcelándoles y autorizando las denominadas ´violaciones correctivas` a mujeres por la simple sospecha de ser lesbianas.

Pero Europa no se queda atrás. Las interpretaciones interesadas de los libros sagrados del cristianismo dan cuenta del radicalismo del que no hemos salido aún en nuestros países. Manifestaciones cargadas de odio como las del Cardenal Cañizares contra lo que ha denominado ´El Imperio Gay` dan cuenta de que no estamos muy lejos de otras partes del mundo. Rusia encarcela, tortura y legisla contra sus ciudadanos por amar diferente.

«En España las agresiones homófobas han aumentado exponencialmente en lo que llevamos de año»

En España las agresiones homófobas han aumentado exponencialmente en lo que llevamos de año, habiendo supuesto en el año 2015 un 12,7%, sólo por detrás de de las agresiones vinculadas a manifestaciones ideológicas (23,3%) y a las racistas y xenófobas (38,2%). Ello hace necesaria la aprobación de la engavetada Ley Contra los Delitos de Odio que ya cuenta con una PNL aprobada hace un par de meses en el Congreso de los Diputados, que busca que el discriminar no salga gratis.

En nuestras ciudades las manifestaciones de amor entre personas del mismo sexo siguen dejando perplejos a muchos. Más de diez años después desde que se legislara en favor del matrimonio igualitario resulta ´extraño` que dos chicas vayan de la mano o que se besen en público.

Superar los fantasmas del miedo

Consta el esfuerzo por crear agrupaciones de activismo LGTB en ciudades como Ávila que finalmente no han cuajado. Y volvemos a lo mismo, mientras siga habiendo esa invisibilización la sociedad no llegará a comprender que el amor es amor y que da igual la forma en que se exprese. Que amar en la diversidad es un valor añadido porque expresa el profundo respeto hacia la vida humana, hacia al prójimo. Que es cristiano amar tal y como lo entendió Jesús de Nazaret al llegar a Cafarnaúm y curar al ´pais` (amante) del Centurión romano (Mt. 8:5-12). Que Ruth y Noemí (Ruth 1:16-17) vivieron con naturalidad su relación. Que lo mismo pasó con David y Janatán (Samuel 1:1-26), por lo que resulta interesada la ocultación de esos episodios que acompañan la construcción de la historia de Occidente.

«Lo que no se ve no existe. Esa es la premisa de la invisibilización, y el silencio es su mayor cómplice»

El trabajo que nos toca como sociedad es el de superar los fantasmas del miedo, el desconocimiento y la ignorancia para pasar a un estadio de tolerancia y respeto por los derechos individuales de cada ser humano que sin lugar a dudas nos convertirá en personas libres y mucho más felices, porque abandonaremos esa pasión que arropa negativamente nuestros corazones, que reproduce odio y nos atrapa en la caverna de la que hace ya miles de años salió el hombre para ampliar su horizonte.

Lo que no se ve no existe. Esa es la premisa de la invisibilización, de la ocultación interesada de las cuestiones que nos incumben como sociedad. Y el silencio es su mayor cómplice. Por tanto, hoy más que nunca se hace necesario que ayudemos a derribar esas murallas que encierran nuestras libertades.

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.

AceptoMás información