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María Bernabéu: "La fe es el motor de mi vida"

María Bernabéu: "La fe es el motor de mi vida"

DEPORTES
Actualizado 03/07/2016 11:01
Israel Molina y Beatriz Gas

La salmantina, afincada en Alicante, sueña con lograr una medalla en los próximos JJ.OO. de Río de Janeiro; en su día a día combina su fe en Dios con sus duros entrenamientos

Llegas a los Juegos Olímpicos con 28 años y habiendo conseguido la plata mundialista en 2015. ¿Qué objetivos tienes?

Durante estos cuatro años el objetivo ha sido lograr la clasificación y sobre todo llegar con opciones de medalla. Poder luchar con las mejores y conseguir una medalla Olímpica.

¿Sueñas con una medalla Olímpica?

Sí, claro. Clasificarse es complicado pero una vez lo logras ese es el objetivo. Al final yo creo que el sueño es ese, subirte a un pódium Olímpico, darlo todo y luchar.

«Lo que haría por una medalla Olímpica es lo que ya he hecho hasta ahora: sacrificio y trabajo»

¿Qué harías por una medalla Olímpica?

Por una medalla Olímpica lo que he estado haciendo hasta el día de hoy es trabajar, sacrificarme, entrenar duro y dar lo mejor de mí. Cuando llegue el día trataré de demostrarlo estando concentrada y focalizarme en ello. En resumen, lo que haría por una medalla Olímpica es lo que ya he hecho hasta ahora: sacrificio y trabajo.

España ha tenido siempre buenos resultados en Judo, ¿es una presión añadida para ti?

No, presión no. Es cierto que siempre hemos tenido buenos resultados pero no lo entiendo como una presión para mí. Trato de darle la vuelta. Me lo llevo al buen sentido y en el buen enfoque de que es la oportunidad de hacer algo grande. Lo que tenemos nosotros pensado es "hacer lo que toca cuando toca", entonces es una oportunidad de seguir nuestro lema hasta el final y cambiamos esa presión por ilusión.

«En las Olimpiadas cada combate es una final»

¿Qué rivales consideras más difíciles en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro?

Las diecisiete que llegamos estamos en el mismo nivel para tener un combate de tú a tú. Estamos todas muy igualadas y el mínimo fallo puede desequilibrar la balanza. Llevamos compitiendo todas juntas durante cuatro años y ya nos conocemos perfectamente. No tengo ninguna en particular contra la que no me quiera enfrentar porque en las Olimpiadas cada combate es una final.

Aunque eres de padre alicantino y madre guineana, naciste en Salamanca. ¿Qué recuerdos tienes de esta ciudad?

La verdad es que muy pocos porque me mudé pronto por el trabajo de mi padre. Cuando tenía doce o trece años regresé para conocer la ciudad pero no he podido volver. Es una ciudad preciosa y me encantaría volver, cuando tenga tiempo, para poder hacer turismo y conocerla mucho mejor.

«Mi madre me apuntó a judo y yo iba llorando porque no me gustaba nada»

¿Cómo te iniciaste en el judo?

Con seis años me apunté a patinaje artístico, el judo era algo que ni se me pasaba por la cabeza. Mi madre desde el primer momento me dijo que eso no era para mí, porque yo he sido siempre una chica bastante grandota, y buscamos otro deporte. Entonces me apuntó a judo y yo iba llorando porque no me gustaba nada. Pero poco a poco me fue gustando y sigo enganchada a ello hasta el día de hoy.

¿Cuál es tu día a día?

Normalmente entreno seis horas al día a doble sesión. Por la mañana hacemos físico, focalizado para el judo, después hay un descanso y ya por la tarde viene el trabajo de tatami en sí. Además estudio de rivales, estrategias y demás. Tengo poco tiempo libre pero el sacrificio y el trabajo son muy importantes para llegar a los objetivos que tenemos marcados.

¿Se puede vivir del judo en un país como España?

No, no se puede vivir del judo. Es muy importante tener una formación sea cual sea; universitaria, módulos o lo que más te guste. Aquí cuando termina tu carrera deportiva no es como en Francia o en Japón, que el club les paga y pueden vivir del judo porque tienen un sueldo o convenios con compañías, aquí eso no existe. Tú tienes tu beca, pero cuando terminas tu carrera deportiva tienes que tener un plan b. Es importante estudiar y además aquí sí que te ponen facilidades para ello, ser un deportista con estudios siempre te va a abrir más puertas.

«En Japón tienen inculcado el trabajo desde que son pequeños, allí la palabra pereza no existe»

Has pasado parte de tu vida en Japón. ¿Qué importancia ha tenido en tu carrera?

Japón es la cuna de este deporte y te muestra lo que son los valores del judo, tales como el respeto y la amabilidad. No solo ha sido una inspiración para mí ir allí sino que he visto mejoras en mi nivel técnico, táctico, físico y psicológico. En Japón tienen inculcado el trabajo desde que son pequeños, lo ven como algo natural, allí la palabra pereza no existe. Eso a mí me ha ayudado mucho en mi preparación para los Juegos Olímpicos. En Europa no se puede ver esa forma de entender el judo que tienen en el país nipón.

Tu trayectoria como deportista ha estado ligada a la de Carlos Montero. ¿Consideras que gran parte de tus éxitos se los debes a él?

Sin un equipo de trabajo es imposible tener éxitos en el judo. Carlos Montero es un profesional increíble, es mi entrenador desde que comencé en la alta competición y creo que mis éxitos son los de él, los de mis compañeros y los de la gente que me apoya. Uno nunca puede llegar solo a sus metas y objetivos.

Eres una persona creyente. ¿Qué importancia tiene para ti la espiritualidad en el deporte?

Para mí la fe es el motor de mi vida. Me la inculcó mi madre de pequeña y mi creencia en Dios es la base. Yo me llevo la biblia a todas las competiciones y rezó siempre. No es una costumbre ni una rutina, es algo que forma parte de mí. Es como si tienes un amigo y hablas con él, esa es mi relación con Dios.

¿Cómo vives tu fe?

Todos los domingos voy a la iglesia y cuando estoy fuera busco una donde ir. No es solo ir a un edificio, yo lo comparo como cuando vas a un estadio de fútbol en el que te rodeas de gente de tu mismo equipo, en la iglesia yo me rodeo de gente con la misma fe que me apoyan y rezan por mí.

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