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De Tinduf a Ávila: 20 años de ayuda al pueblo saharaui

De Tinduf a Ávila: 20 años de ayuda al pueblo saharaui

ÁVILA
Actualizado 05/07/2016 08:39
José Garzón

Han organizado decenas de caravanas de alimentos, se ha traído alrededor de un centenar de niños a la ciudad y se ha mandado ayuda a los campamentos del Sahara

En 1996 se instaló en Ávila la 'Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui', organización solidaria que busca ayudar a esta población africana, y la cual tiene sedes repartidas por toda la geografía española. En estos veinte años se han organizado decenas de caravanas de alimentos, se ha traído alrededor de un centenar de niños a la ciudad y se ha mandado ayuda a los campamentos del Sahara, dejando una historia de esfuerzo pero también de recompensa.

Ana Roncero y Carlos Valle recuerdan con gran nostalgia y cariño una noche de verano hace aproximadamente diez años. Habían ido a buscar a los niños saharauis al aeropuerto para traerlos a Ávila, pero debido al retraso del avión se había hecho demasiado tarde y no podían avisar ya a las familias de acogida para que los recogiesen. Decidieron entonces pasar la noche con ellos, y montaron unos improvisados dormitorios en su sede, una casa a las afueras que hace las veces de almacén para alimentos y ropas.

´Vacaciones en Paz`

Como los niños habían descansado durante el vuelo, no tenían ninguna intención de dormir. Así, con una espontaneidad asombrosa como recuerda Ana, las niñas sacaron unos tambores al pequeño jardín de entrada y comenzaron a tocar, cantar y bailar, iluminando con aquel espectáculo la dulce noche. En este punto del relato, Carlos suelta una carcajada y finaliza la narración explicando cómo la guardia civil, alertada ante tan exótico festival, acudió a averiguar qué ocurría. Los dos responsables de la organización coinciden en que esta es una de las mejores anécdotas en las dos décadas dedicadas a la asociación.

Ana recuerda los nombres de casi todos los niños que han traído a España, incluso cuando los grupos se componían de más de cuarenta muchachos. Estas buenas épocas, entre los años 2000 y 2008, disminuyeron drásticamente durante la crisis, llegando a sus mínimos en 2011 y 2013 cuando la media se situó entre los tres y cuatro chicos. Aunque la mujer se lamenta de la mala situación actual, guarda cierta esperanza para el futuro, pues el año pasado acogieron a siete y este año el número ha llegado a los nueve, mostrando una ligera recuperación.

Estas acogidas se llevan a cabo gracias al proyecto "Vacaciones en Paz", y todo aquel que lo desee puede apuntarse para compartir el verano con uno de los niños saharauis. Este año llegarán la primera semana de julio, un poco más tarde que otras veces. Según Ana, la principal razón de tal prorrogación se ha debido al Ramadán, el cual se ha retrasado por el calendario lunar, así como a la reciente muerte del presidente de la República Saharaui Mohamed Abdelaziz, cuyos funerales han dilatado los procesos.

Repartidos por toda la provincia

Desde Piedrahita hasta Barco de Ávila, los chicos y chicas no solo se alojan en la capital, sino que suelen repartirse por toda la provincia. A pesar de esta separación, así como al hecho de que muchas familias suelen llevarles consigo de vacaciones a la playa, desde la asociación buscan organizar algunos encuentros entre todos los chavales. Uno de los ejemplos son las actividades de 'Naturávila', donde tienen la oportunidad de jugar al golf o practicar tiro al arco.

La edad máxima permitida para que los niños puedan venir a España son los doce años. Por tanto, muchos de los que llegaron antes del cambio de siglo ya se han convertido en adultos, hombres y mujeres de los cuales algunos aún permanecen en su país, otros han regresado a España en busca de trabajo, y el resto se han desperdigado por otras geografías. Ana y Carlos intentan seguir el rastro de todos estos niños, mientras las familias de acogida suelen mantener el contacto con ellos durante años.

«A pesar de las ventajas que encuentran aquí los chicos, al final de su estancia, desean volver de nuevo con sus familias»

Los responsables explican que los muchachos, cuando vuelven a los campamentos tras unas semanas en España, lo que más echan de menos es la rapidez y la prontitud con la que se funciona nuestro mundo, el poder acceder a todos los servicios con facilidad. Pero, a pesar de las ventajas que encuentran aquí, los miembros de la asociación aseguran que los chicos, al final de su estancia, desean volver de nuevo con sus familias.

5000 kilos de comida para los campamentos saharauis

Ana recuerda uno de los casos más emotivos, en el cual una niña con cataratas recuperó gran parte de la visión gracias a esta iniciativa de intercambio. Durante su primera estancia, la familia de acogida llevó a la casi ciega niña a varios doctores, quienes aseguraron que podían curar su enfermedad. Se pidió entonces permiso a los padres biológicos, pero estos, de mentalidad conservadora, no dieron su consentimiento para que le realizasen una operación quirúrgica.

«Uno de los casos más emotivos fue la recuperación de gran parte de la visión de una niña con cataratas»

Al año siguiente, desde la asociación se requirió de nuevo a la niña, pero ésta vez exigieron como requisito a los parientes una autorización firmada para poder llevar a cabo la cura. Aunque en un principio los progenitores aceptaron, en cuanto la joven llegó a España pudieron comprobar que tal carta no había sido firmada. Gracias a la colaboración entre la organización y la delegación saharaui, finalmente se la pudo operar, y recuperó el ochenta por ciento de la visión. Ana afirma orgullosa que ahora la crecida muchacha ha vuelto a nuestro país y lleva una vida totalmente normal.

Pero desde la 'Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui' no solo se trae a los niños desde el Sahara, sino que se organizan caravanas de comida para llevar alimentos, ropas y medicinas a los campos de refugiados, iniciativas en la que colaboran la Diputación Provincial o la Media Luna Roja entre otras entidades. Este año dicen estar contentos, pues han reunido unos 5000 kilos de comida que partieron el pasado mayo para los campamentos saharauis.

Falta de relevo generacional

Todo el mundo puede aportar su grano de arena para estas caravanas, y los responsables aseguran que lo más requerido son alimentos imperecederos, tales como legumbres, pasta y aceite, así como productos sanitarios.

"Si podemos presumir de algo es del trabajo que hemos hecho". Así habla Ana de estos veinte años de esfuerzo y dedicación, durante los cuales varios de sus antiguos colaboradores se han quedado atrás. Lo que más le apena es que quizás no haya relevo generacional en la asociación abulense, pues solo quedan ella, Carlos, y algunos familiares y amigos que les siguen apoyando.

Un sin fin de recortes de prensa narrando su labor, pasaportes colectivos de los diferentes años donde se pueden ver los rostros de todos los niños acogidos, una estatuilla por el premio Pablo Iglesias con la esfinge del fundador socialista o varias fotografías de ´la Toyota` con la que solían viajar a los campamentos suponen los recuerdos de la asociación desde que se fundó. Todos estas humildes joyas son conservadas por Carlos, quien las ha ido recopilando durante años.

Debido a su frágil salud, el hombre se lamenta de no poder acudir más al campamento de Tinduf situado en Argelia, muy cerca de la zona reclamada por el pueblo Saharaui a Marruecos. Según relata, cuando era más joven solía ir al menos dos veces al año, quedándose allí una o dos semanas en cada viaje para ayudar a sus habitantes y organizar los envíos de alimentos.

Cuarenta años de conflicto

A pesar de los agradecimientos a los organismos, tanto nacionales como internacionales, que permiten la puesta en marcha de la 'Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui', Ana no guarda reparos en quejarse por la abulia de estos para solucionar el conflicto entre el Sahara y Marruecos, que lleva ya más de cuarenta años activo y el cual, a pesar de tanto tiempo, sigue sin mostrar mejora.

«La hipocresía política critica a países como Venezuela pero apartan la vista de la opresión de Marruecos a los saharauis»

La mujer resalta la hipocresía de esos políticos que critican a países como Venezuela así como a otros dictadores, y sin embargo apartan la vista de los prisioneros políticos que Mohamed VI mantiene en Marruecos, o también de la opresión que ejerce este país contra los saharauis. Y es que, según afirma, muchos de los padres de los niños que se acogen tienen aún la nacionalidad española, pues nacieron antes de la independencia en el año 75; no obstante, y por intereses económicos, el gobierno español ha decidido darles la espalda.

«Muchos de los padres aún tienen la nacionalidad española pero nuestros gobiernos han decidido darles la espalda»

Antes de organizar los últimos envíos de ropa que han llegado, Ana y Carlos me entregan un papel con un proverbio saharaui, el cual dice que "entre la mentira y la verdad hay la distancia que separa la oreja del ojo". Ellos dos no solo han escuchado los problemas del Sahara, sino que los han visto, y según aseguran eso es lo que les da fuerza para continuar con su labor.

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