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Una arquilla del siglo XVII, 'pieza desconocida' del Museo de Segovia

Una arquilla del siglo XVII, 'pieza desconocida' del Museo de Segovia

SEGOVIA
Actualizado 05/07/2016 16:50

La pieza se custodia en los almacenes del Museo de Segovia desde el año 2002, tras su restauración en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León

El museo gestionado por la Junta de Castilla y León descubre al público la 'pieza desconocida' del mes de julio, una actividad con la que el Museo de Segovia pretende promover el conocimiento de aquellos fondos singulares y desconocidos que no suelen estar incluidos en la exposición permanente del centro. En esta ocasión, la obra que el museo rescata de sus fondos es una arquilla del siglo XVII.

La pieza responde estructuralmente a la tipología de los escritorios sin tapa, también denominados papeleras. Presenta una estructura realizada en madera de pino, con ensambles de cola de milano para los laterales, base y tapa superior; mientras que la trasera se une a la estructura principal mediante clavos. La decoración de los laterales y parte superior es de nogal y roble, conformándose por una taracea de regrueso a base de formas geométricas que surgen del cruce de las bandas de nogal, dejando los rectángulos internos de roble, todo ello, fileteado perimetralmente con madera de limoncillo o de boj.

Sobre el frente de pino se encola la decoración de taracea, con un chapeado en su perímetro que alterna piezas romboidales de madera de ébano y hueso, conocida esta moldura con el nombre de 'cordón de la eternidad'. Las tres gavetas que muestra el frente, dos superiores y una inferior de doble tamaño, presentan en su parte central bocallave con tapaojos de latón, añadidos en una intervención posterior y al dorso, cerradura de caja exterior, con forma de matraz. Las gavetas están decoradas con placas de ébano y de hueso que se van alternando; estas últimas, grabadas en negro, muestran escenas con motivos cinegéticos.

Durante el último cuarto del siglo XVI, en Europa se comienzan a producir refinados muebles que pierden su carácter funcional y pasan a ser puramente decorativos. El gusto por este tipo de mobiliario lo introduce en España Felipe II, gran amante de la ebanistería de lujo. Los bufetes y escritorios de ébano y marfil constituyen en la primera mitad del siglo XVII una pieza básica en la decoración. Muchos de estos escritorios son de fabricación netamente española, aunque sigan modelos procedentes de Flandes, Nápoles o Alemania.

Característico del siglo XVII es el tabique con rebaje en forma de 'V' que une el entrepaño, así como el apoyo sobre pies de lenteja, lo que permite datar esta arquilla que expone el Museo de Segovia, atendiendo a estas características estilísticas y estructurales, en el primer tercio del siglo XVII; aunque existe la posibilidad de que se realizara en una época un poco posterior, en la que se sigue recreando modelos anteriores que gozan de gran éxito.

La restauración de la pieza

El escritorio se encuentra en el Museo de Segovia desde el año 2002, tras su restauración en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, entre octubre del año 2001 y julio del 2002. El Centro tiene como función principal la conservación y restauración de bienes culturales de carácter mueble que pertenecen a la comunidad autónoma de Castilla y León; destacando aquellos que se custodian en los centros gestionados por la Junta de Castilla y León, como son los museos.

El escritorio tenía diversos daños producidos por factores muy variados, como el paso del tiempo, los cambios medioambientales y las manipulaciones inadecuadas. Como consecuencia se produjeron desprendimientos de chapas decorativas al perder adhesión su encolado; pequeñas roturas y pérdidas de material; agrietamientos en las chapas y en la madera de la trasera, por los cambios de humedad; así como evidencias de un antiguo ataque de xilófagos (insectos que se nutren de la madera). Además se observó una pátina estable y oxidación puntual en las cerraduras de hierro, y un estrato superficial alterado, conformado por suciedad y oxidación de los barnices.

El tratamiento de restauración se desarrolló en varias fases. En primer lugar se llevó a cabo la desinsectación por anoxia, para lo que se crea una atmósfera de gas inerte (argón), introduciendo el mueble en una bolsa hermética, que permite eliminar los insectos por asfixia. Este tratamiento se complementó con una aplicación de desinsectante mediante inyección, como medida preventiva. Una vez asegurada la erradicación de insectos, se desbarnizó el mueble, para eliminar la suciedad y el acabado de goma laca, que fue añadido en algún momento sin determinar y que no corresponde con la capa de protección propia de su tipología.

Seguidamente se encolaron todas las chapas decorativas que presentaban levantamiento y se reintegraron las faltas de material con técnicas diferentes, atendiendo a su tipología propia. Por último, el acabado final de protección se determinó una vez realizado el estudio histórico y estilístico, que indicaba que este tipo de mobiliario se cubría con un barniz que resaltara su belleza. Por ello, se optó por aplicar un barniz sintético, también reversible, aplicado a muñequilla, tal y como era la técnica de aplicación habitual.

Los visitantes pueden acercarse a descubrir la pieza del mes de julio en el Museo de Segovia en el horario habitual de apertura al público del centro, de martes a sábados, de 10.00 a 14.00 horas, y de 16.00 a 19.00 horas; y los domingos de 10.00 a 14.00 horas.

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