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El Periodico de Castila y León - Diario digital de Castilla y León
El apego a lo rural

El apego a lo rural

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 23/07/2017 17:10

Mª Soledad Martín Turiño nos acerca en 'Agro Castellano' su visión sobre ese mal enraizado en esta extensa tierra de Castilla y León como es la despoblación. Relatos y versos que emanan amor por la tierra y dolor por ver cómo se vacía

Muchos somos los que hemos escrito sobre el amor al terruño castellano, porque profesamos un apego que tira desde las raíces y nos vincula a ese pedazo de tierra donde hemos nacido de manera que aunque estemos ausentes, el pensamiento permanece inalterable y la fidelidad es una característica constante.

En la literatura hay ejemplos notorios de escritores que plasmaron en sus obras este afecto y describieron con mayor o menor benevolencia las cualidades de Castilla. La generación del 98 resultó fundamental para poner de nuevo en el mapa a esta tierra; sus miembros contemplaban la vida con “gravedad castellana”, fue esencial su interés por la meseta y los pueblos abandonados y polvorientos; revalorizaron su paisaje y sus tradiciones, su lenguaje peculiar y espontáneo, y recorrieron las dos llanuras escribiendo sobre sus realidades.

Los miembros de la generación del 98 tomaron el paisaje de Castilla como símbolo auténtico del alma española. Azorín Machado o Unamuno se implicaron expresamente y, en época posterior, Delibes y muchos otros, expresaron a veces con desgarro e incluso furia:

· Las injusticias cometidas por las instituciones:

- "Castilla ha sido desde siempre, y de manera especial a lo largo del último medio siglo, la gran olvidada. Nada se hizo en su día por dignificar la vida campesina, por sujetar los hombres a su medio. Castilla siempre fue sumisa”. (Delibes)

· La crudeza de la climatología

- "Los veranos son ardorosos en esta tierra, y los inviernos muy largos y crueles. Los señores no se visitan unos a otros; las puertas y ventanas de los casones siempre están cerradas; por las calles transita muy poca gente; en la plaza, los días claros, en el invierno, se ve un grupo compacto de vecinos que toman el sol liados en sus capas pardas y en sus mantas. El cielo está siempre azul. No pasa nada en el pueblo. Se oye en el silencio profundo el ruido de las herrerías y el canto de algún gallo...." (Azorín)

· El carácter de sus gentes:

- "El verdadero castellano es indomable, no le reduce ni el frío ni el calor ni el hambre ni la tortura, ni la paz ni la guerra, es altivo y libre bajo una apariencia humilde y sencilla; y desde remotas épocas, mientras otros pueblos y razas de la historia vivían en la servidumbre, él sólo impera por la generosidad y el heroísmo. Antes morir que entregarse. Fue aventurero e independiente, con orgullo y dignidad de su pobreza llega a mendigante, pero no a esclavo. En cambio se rindió siempre al que le llamó amigo." (Luis Pérez Rubín)

-“Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora. ¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra” (Antonio Machado).

-“Y castellanos de alma, labrados como la tierra/ y airosos como las alas” (Miguel Hernández)

-“En Castilla hay tantos buenos, / que puedo en su confianza / mi justicia y me esperanza / fiarle al que vale menos”. (Guillén de Castro)

-“Yo tuve patria, donde corre el Duero / por entre grises peñas,

y fantasmas de viejos encinares,/ allá en Castilla, mística y guerrera,

Castilla la gentil, humilde y brava, / Castilla del desdén y de la fuerza”.(Antonio Machado)

Muchos son los ejemplos que podría añadir de escritores que “sufrieron” y amaron Castilla aunque no siempre fueron benevolentes con ella, pero todos ellos destilan, aún en la crudeza del mensaje, un profundo respeto por ese pedazo de tierra que hoy, transcurridos muchos años, pervive en la mente de otras generaciones con idéntico sentimiento.

Castilla, los agricultores, la desolación de sus pueblos, el despoblamiento, el desinterés de las autoridades por mantenerlos vivos... son, en definitiva, los mismos temas y las mismas preocupaciones que motivaron a aquellos escritores y que hoy están más vivos que nunca, permaneciendo inalterables y sin que se haya producido, desgraciadamente, ningún cambio favorable.

RETRATO DE UN PUEBLO CASTELLANO

Los pueblos se repiten,

los hombres son los mismos:

el cura, la maestra, el alcalde de partido,

los viejos sentados ante el mus,

siempre algún desarrapado chiquillo,

el listo, el estudiante, la ingenua, el idiota

deambulando sin rumbo,

desconocedor de horas…

y luego están las viejas, con velos negros,

mantos negros, luto negro,

siempre tristes, sin ilusión, melancólicas.

No falta algún poeta que vino para un día

y se quedó, esperpéntico retrato

frustrado de escritor, manco de ideas

en aldea o pueblo, inmisericorde, desconsolado.

Allí llueve sin tino,

a veces luce un sol ciego

que arrastra a cobijarse sin veto y con desvelo.

El campo verde se vuelve ocre,

la llanura es abrupta,

el terraplén sembrado de terrones

contempla al cielo con ojos desmesurados;

agobia el calor y no hay un árbol

protector del sendero que agoniza.

Los pueblos se repiten

con sus siestas de verano ya marchitas,

sin aquella lozanía que poseyeron,

verbeneras horas llenas de inquietudes

que acabaron también adormecidas.

¡Mis pueblos, entrañables, semejantes,

los tristes pueblos de mi fiel Castilla

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