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El desmantelamiento de Garoña durará entre 13 y 16 años

El desmantelamiento de Garoña durará entre 13 y 16 años

BURGOS
Actualizado 01/08/2017 18:32

Tras el cierre de Garoña los municipios con centrales nucleares temen por su cierre

Álvaro Nadal, ministrro de Energía, Turismo y Agenda Digital estima que la central nuclear de Santa María de Garoña en Burgos tardará entre 13 y 16 en ser desmantelada.

En la comparecencia celebrada este martes para informar de la decisión del Gobierno de denegar la solicitud de operar la planta hasta 2031, cuando hubiera llegado a los 60 años de vida útil, Nadal ha apuntado a que este proceso podría durar de 13 a 16 años puesto que en primer lugar la central debe ser declarada en situación de cese definitivo de explotación, aunque su licencia de operación ya expiró el 6 de julio de 2013.

Pasos para desmantelar Garoña

Para comenzar con el desmantelamiento, tras ser declarada en cese definitivo de explotación, el departamento que dirige Nadal deberá emitir la autorización de desmantelamiento, pero para ello el Consejo de Seguridad (CSN) emitirá un informe previo y, posteriormente, se emitirá la declaración de clausura. La autorización de desmantelamiento deberá ser solicitada por la Empresa estatal de Residuos (ENRESA), que será la empresa encargada de realizar estas actividades, que ya está próxima a terminar en la central de José Cabrera (Guadalajara), más conocida como Zorita y que dejó de operar en 2006.

En esta solicitud, ENRESA, además habrá de pedir la transferencia de titularidad de la central y antes de la concesión de esta autorización y del traspaso de titularidad, se abrirá un periodo previo de desmantelamiento.

En esa fase, su titular Nuclenor deberá realizar un conjunto de tareas, la primera de ellas será descargar el combustible que está almacenado en la piscina de Garoña. En el caso de esta planta, el titular extrajo el combustible del reactor en diciembre de 2012, meses antes de que su licencia terminase en julio de 2013, a consecuencia de un nuevo impuesto al combustible nuclear.

Si bien, para descargar este combustible Nuclenor tendrá que construir un almacén temporal individualizado (ATI) en el que se pueda albergar todo el combustible gastado por la central a lo largo de sus casi 43 años de operación, ante la falta de un almacén temporal centralizado que ya debía haber entrado en funcionamiento en este 2017 de acuerdo con el mandato parlamentario.

Antes de que Enresa asuma la titularidad de Garoña y se haga cargo del desmontaje y desmantelamiento de la central, Nuclenor deberá haber acondicionado los residuos generados durante la explotación.

En la actualidad, el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR) no fija un plazo determinado para acometer el predesmantelamiento, pero ENRESA calcula que el desmantelamiento podría comenzar unos seis años después de la parada definitiva del reactor y que podría durar aproximadamente diez años.

Una vez terminen las actividades desmanteladas, se acometerá el plan de restauración del emplazamiento que tendrá que ser verificado junto con el resto de las condiciones técnicas que se establezcan. Después de ese proceso el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital deberá emitir la declaración de clausura.

Será entonces cuando ENRESA devuelva el emplazamiento a su titular, en este caso Nuclenor, pero el Ministerio puede establecer restricciones de uso sobre los terrenos en los que se asentaba la instalación.

En concreto, el artículo 28 del Reglamento de Instalaciones Nucleares, precisa que el Ministerio declarará el cese de la actividad y establecerá unas condiciones que se deberán ajustar a las actividades a realizar en la instalación a partir de ese momento y el plazo en el que se deberá solicitar la autorización de desmantelamiento o bien de desmantelamiento y cierre.

Los municipios con centrales nucleares temen por su futuro

La Asociación de Municipios de Áreas de Centrales Nucleares (AMAC) ha vaticinado que el Gobierno "abandonará totalmente" los pueblos y zonas del entorno de la planta de Santa María de Garoña (Burgos) tras su cierre definitivo, tal y como "está pasando en Zorita", la primera central nuclear española en desmantelamiento.

El gerente de AMAC, Mariano Vila D'Abadal, asegura que las administraciones "no van a mover un dedo" por estas zonas, un total de 14 pueblos, para "compensar el cierre de una actividad económica".

El desmantelamiento de la central de José Cabrera, en Almonacidad de Zorita (Guadalajara), el primer silo nuclear en cerrarse definitivamente en España, "esta siendo una experiencia dramática", según ha continuado Vila D'Abadal, que ha dicho que el anuncio del cierre de Garoña supone para los pueblos "un nuevo reto".

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