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CAMPO

La Junta recuperará 384.000 hectáreas con nula producción agrícola

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La Consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, y el director General de Cartif, José Ramón Perán
Actualizado 01/09/2017 13:41:07
Redacción

A través de un acuerdo con la Fundación Cartif se compromete a la transformación de desechos en abonos

La Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta y la Fundación Cartif han puesto en marcha una iniciativa pionera que pretende recuperar 384.000 hectáreas agotadas o con baja o nula producción agrícola en Castilla y León mediante el tratamiento de los desechos o residuos, tanto orgánicos como vegetales, generados por la actividad agraria y ganadera para su conversión en pellets con los que abonar dicha superficie.

La iniciativa es el primer proyecto enmarcado en el convenio marco que ambas entidades, que la consejera, Milagros Marcos, y el director General de Cartif, José Ramón Perán, han suscrito este viernes, y cuya finalidad global no es otra que la puesta en marcha de actividades científicas de investigación y el desarrollo de nuevos productos o procesos para su aplicación al sector agroganadero de la Comunidad para, en palabras de la primera, "incrementar sus rendimientos y posicionarlo en la vanguardia".

La primera plasmación del acuerdo entre la Consejería de Agricultura, a través del Instituto Tecnológico Agrario (ITACyL), y Cartif, cuyas instalaciones se encuentran en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid), será precisamente un proyecto de bioeconomía con el que se busca recuperar o mejorar la estructura de aquellos suelos de Castilla y León actualmente agotados o con nula o muy baja producción agrícola, situación en la que se encuentra el 20 por ciento del total, alrededor de 384.000 hectáreas, de ellas 32.000 de secano y otras 64.000 de regadío.

La fórmula consiste en transformar los residuos o desechos orgánicos y vegetales de la actividad ganadera y agrícola en abonos o pellets para aumentar la fertilidad de los terrenos para incrementar su productividad. Están destinados a suelos agotados por exceso de uso en campañas anteriores como a aquellos que por sus características edafológicas no están dando la productividad esperada.

El proyecto, como así ha explicado Milagros Marcos, tiene como horizonte temporal hasta 2020 con una inversión aproximada de 2,5 millones de euros para la que se pretende obtener financiación europea, bien a través del proyecto Horizon 2020 o algún proyecto LIFE, y podría generar a largo plazo un incremento en los rendimientos de la tierra del 20 por ciento y un beneficio anual cercano a los 57 millones de euros.

Beneficios para el agricultor

A ello se sumaría una reducción del 30% del coste de gestión y eliminación de residuos. "Todo va a ser beneficio para el agricultor porque le van a retirar los residuos, hoy contaminantes, de su terreno y se lo van a abonar o fertilizar luego con pellets fabricados con esos desechos", enfatiza la consejera, quien no olvida, como mejora añadida, la reducción también del impacto ambiental que suponen los vertidos procedentes de plantas de biogás, compost de residuos de industrias agroalimentarias y ganaderas, estiércol, gallinaza o lodos de estaciones depuradoras.

El convenio marco suscrito entre el Itacyl y Fundación Cartif se pone precisamente en marcha para preparar propuestas de cara al nuevo programa de trabajo europeo Horizon 2020 para los próximos tres años (2018-2020), cuyas convocatorias empezarán a salir en los próximos meses y que dispone de 1.363 millones de euros de financiación para el sector agroalimentario.

De esta manera, Castilla y León busca estar presente en esas convocatorias para poder formar parte de consorcios europeos que van a liderar la innovación agroalimentaria, tanto en materia de producción sostenible y adaptación al cambio climático como en seguridad y personalización de alimentos.

"Los programas marco europeos han sido siempre nuestra guía a través de la formación de consorcios", explica el propio director general de Cartif, José Ramón Perán, quien aclara que el objetivo de su actividad es poner en marcha iniciativas que se traduzcan en realidades concretas. "Se trata de que el mundo rural no se quede atrás y para ello hay que aplicar nuevas tecnologías", sentencia.

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