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El Periodico de Castila y León - Diario digital de Castilla y León
Por un patrimonio digno

Por un patrimonio digno

CASTILLA Y LEóN
Actualizado 04/04/2018 17:28
Marta Marciel

La vocal de la Asociación de Restauradores y Conservadores de Castilla y León (ACRCYL) y de España (ACRE) habla con EPCYL de la necesidad de reivindicar la figura del restaurador y la conservación del patrimonio en la región.

La cultura es riqueza. El patrimonio es riqueza, es cultura, es historia y es tradición. Y por todo eso deberíamos saber apreciarlo, cuidarlo y mantenerlo. Como todo en esta vida, parece una obviedad, pero queda más que claro en los tiempos que vivimos, con una patente falta de respeto y de valores, que no está tan evidente. Por eso, desde EPCYL apoyamos al patrimonio, a su cuidado y sobre todo a las personas que hacen posible que la historia de nuestro país y de nuestra Comunidad, especialmente rica en él, lo perpetúen y lo conserven. Hablamos con Jimena Calleja, vocal en la Asociación de Restauradores y Conservadores de Castilla y León (ACRCYL) y de España (ACRE), que coordina varios proyectos de educación y de gestión patrimonial desde su amplia experiencia como restauradora.

El patrimonio, la joya de la Comunidad

A tenor de la celebración del Año Europeo del Patrimonio, son muchos los asuntos que es necesario tener en cuenta en torno a Castilla y León, tal y como nos comenta Jimena, como la "despoblación", algo real que se viven en esta región, amén de que la población que queda está "envejecida" y hay una falta de respaldo en el ámbito cultural tanto a nivel laboral como a nivel artístico. Al fin y al cabo, tal y como comenta Jimena Calleja en declaraciones a El Periódico de Castilla y León: "el patrimonio es una joya, y es necesario tener una serie de conocimientos y de recursos para restaurar hasta una iglesia en un pueblo abandonado". Por parte de Calleja, apunta que en muchos puntos de la Comunidad, "la elección de los bienes patrimoniales a restaurar es un trabajo elaborado de gestión patrimonial para poder conservar en toda la extensión de territorio bienes que enriquecan estos lugares, que los hagan turísticos, que les sitúen en el mapa como un referente", bien sean lugares de culto, castillos, palacios, retablos... "se restauran para las personas que lo habitan, pero también para las que lo visitan", aunque sean muy pocas y aunque solamente tengan lugar durante los meses estivales. Sin embargo, este tipo de lugares recónditos en el último municipio castellanoleonés forma parte de un lujo regional que no hay que dejar escapar, ya que podría ser "lo más peculiar o relevante que puede tener este pueblo , su elemento identificador, su marca de carácter, y su posible pérdida supondría el empobrecimiento de esa población ", y para conservar, difundir y generar riqueza se necesita "dinero para empezar a trabajar".

Tradiciones y educación para valorar la riqueza patrimonial

En defensa de un patrimonio digno en una comunidad autónoma tan rica como es Castilla y León, Jimena Calleja defiende la "necesidad de educar en el patrimonio, hacer entender a la población qué significa realmente el patrimonio, para que pudiese identificarse con él de forma consciente y favorecer su respeto, que es la forma menos costosa de invertir en conservación". "Un retablo, un palacio, o tradiciones como festividades o ritos (como ejemplos de bien mueble, bien inmueble y patrimonio inmaterial), es necesario ser consciente de su valor para poder mantenerlo, muchas veces no somos conscientes de su valor hasta que se pierde, salimos fuera de nuestro entorno o conocemos otros lugares donde elementos parecidos son razón de orgullo.

El patrimonio es un cuerpo vivo, que se enriquece o se empobrece según sea la población que lo custodia, y si no se aprecia, se cuida ni se mantiene, se pierde". Algo que desde luego puede suceder si, bajo su punto de vista, "la inversión en cultura no ha hecho más que disminuir y el dinero que viene de Europa es con unos condicionantes imposibles de cumplir para tejido asociativo", ya que hay "muy poca capacidad de actuación por parte de las instituciones". Jimena Calleja insta a los partidos políticos a preocuparse por mantener realmente lo que hace especial a Castilla y León, y que destinen fondos a que no se pierda una fiesta, una iglesia o un retablo de la misma, "pero sobretodo intentando poner énfasis en evitar que se siga perdiendo tejido empresarial del campo de la cultura, que es quien puede transformar el patrimonio en riqueza".

Y para poder apoyar el patrimonio, desde la asociación se establecen varias vías de actuación. Para Jimena, lo más importante es acercar las ayudas al sector, con el fin de no tener que "adelantar una cuantía imposible" para poder trabajar. Por otra parte, para poder llevar a cabo medidas de protección del patrimonio se establece desde su punto de vista la necesidad de "reconocer la profesión del conservador-restaurador". Pero, ¿cómo se puede reconocer una profesión que aparentemente ya lo está? Desde la asociación, Calleja apunta a la necesidad de "homogeneizar estudios, entender que la restauración de bienes culturales es una profesión que necesita estudios superiores y reconocer a esta figura en la ley de Patrimonio Histórico". Asi mismo, existe un grave problema de permisividad en la restauración del patrimonio, porque se entiende que es un trabajo que aparentemente 'cualquiera puede hacer', sin ningún tipo de conocimiento específico, lo que lo destruye en lugar de conservarlo.

Por eso, la necesidad de que el restaurador profesional "sea el único que puede intervenir, en los bienes patrimoniales catalogados" supondría un gran avance. Por ello, a nivel profesional se lucha cada día por "reconocer la figura del restaurador" con un "proyecto no de ley, que hasta el momento solo Podemos e Izquierda Unida están abiertos a sacar adelante". Desde su opinión, lo que no se puede consentir es que "se creen talleres de empleo utilizando el patrimonio como objetivo para crear empleo, de modo que con una formación totalmente insuficiente se encoragine a la creación de empleo a costa del patrimonio" , algo especialmente valioso y para lo que se necesita formación y calificación. Según sus declaraciones a EPCYL, Jimena Calleja considera que hay "un gran desconocimiento de la profesión por parte de la administración", lo que es desde luego un grave problema. Por otro lado, para alcanzar este reconocimiento en pro de una buena conservación del patrimonio es conveniente una buena "educación ciudadana", que se sepa el verdadero valor del patrimonio, ya sea un tejido, un libro, un mueble, un resto arqueológico, y entender que toda restauración conlleva una "investigación" previa que, en forma de informe o "memoria de restauración" da valor a los restos que se puedan encontrar en un momento dado.

Educar en el patrimonio es tan actual como necesario, tanto para el ciudadano de a pie como para quienes controlan las ayudas, que actualmente están en "tan bajas condiciones, que se ajusta tanto el precio que no se garantiza una correcta restauración". Es una manera, según Jimena Calleja, "de denigrar la profesión y de abusar de la restauración".

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